Empeora la situación en los territorios ucranianos ocupados por Rusia
«Rusia rechaza las acusaciones de violaciones graves de los derechos humanos en las zonas ocupadas por Moscú de Ucrania, porque presuntamente allí se habla mayoritariamente ruso, ignorando los acuerdos internacionales de 1991 y 1994, firmados por la URSS, reconociendo la soberanía de Kiev, cuando cediera el arsenal nuclear heredado de las repúblicas soviéticas ».
desde Ginebra, Juan Gasparini
Nadal Al Nashif, Alta Comisionada ajunta de la ONU, informó el pasado viernes en Ginebra al
anunciar el fin de su mandato «de la erosión a gran escala» en la situación de los territorios
ucranianos ocupados por Rusia. Denunció las muertes en 2026 de 107 civiles, el doble del 2025,
una reducción del 50% de la electricidad disponible en la región, tortura contra los prisioneros
ucranianos, y un aumento del 96% de las ejecuciones extrajudiciales. Moscú declinó replicar. (1)
En las deliberaciones, uno de los 5 diplomáticos rusos presentes en la sala, destacó ante una
cámara filmadora de su delegación en pleno debate, que el 80% de la población de la regiones
de Lugansk y Donetsk hablaban ruso. Justificó de esa manera la usurpación de territorios
ucranianos reconocidos por la comunidad internacional entonces integrada también por Rusia,
acusando ahora a Ucrania de ejercer «una dictadura militar», y «reprimir a periodistas». (2)
Ucrania aludió que la ONU «confirmó las denunciadas de violaciones como los traslados forzosos
de civiles, aterrorizando a la población, amenazas, torturas, leyes ilegitimas, violaciones del
derecho internacional humanitario, 12000 ucranianos desplazados, incautación de propiedades y
empresas, crímenes de guerra y de lesa humanidad, y secuestros de niños, reclamando su
retorno», alegaciones apoyadas por la Unión Europea, Japón, Turquía y Gran Bretaña. (3)
Ruslan Kravchenko, procurador general de Ucrania, anticipó que en 800 actas de acusación ha
identificado 240 individuos condenados en contumacia, respetando las normas internacionales,
tomando declaraciones a víctimas y testigos, validadas por la justicia, resguardando así las
acusaciones de los sobrevivientes que pudieran morir, susceptibles de presentarse en los juicios
a emprenderse ante los tribunales en un futuro, hoy fuera del alcance de la represión rusa». (4)
Al tiempo, Ucrania saludó el apoyo de la Corte Penal Internacional (CPI), de La Haya, encargada
de juzgar crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, lanzando 6 pedidos de captura
internacional y 211.000 imputaciones, incluyendo al presidente Vladimir Putin, por deportación de
menores, bombardeo de infraestructura civiles», aguardando que «un tribunal especial», pueda
crearse para juzgar a los acusados rusos por «agresión». (5)
Alrededor de 30 millones de ucranianos habitan sobre el territorio ucraniano no ocupado, en
relación demográfica desfavorable ante 144 millones de rusos. Para peor, no se pueden
transponer las soluciones de Europa Occidental para la calefacción, a las existentes en Ucrania,
dada la densidad excepcional de urbanización, y la complejidad de la red hidráulica. El invierno
en Ucrania es favorable a que la ofensiva rusa cause mayores daños infraestructurales. (6)
En 2026, Rusia contabiliza mas de 200 ataques contra las infraestructuras energéticas
ucranianas. Existe un neologismo que designa el hecho de congelar a la población hasta la
muerte. El gran frio alimenta la táctica rusa de quebrar a los rebeldes de los países vecinos
mediante «medidas activas», concebidas par sembrar la discordia e impulsar el éxodo de los
ucranianos, en un contexto geopolítico desfavorable, que históricamente no se ha producido. (7)
«Según un estudio realizado por Instituto Internacional de Sociología de Kiev a fines de enero
pasado, solo el 20% de los ucranianos esperan que la guerra termine en el curso del primer
semestre en curso, mientras que el 43% está convencido que el conflicto perdurará en 2027,
incuso más. El 65 % se muestra dispuesto a afrontar una guerra de largo tiempo que haga falta,
cuyo 52% rechaza categóricamente la idea de ceder todo el Donbas a Rusia, incluso con
garantías de seguridad. El 88% de los interrogados están convencidos que los bombardeos
tienen por solo objetivo, privar al país de electricidad y calefacción y forzarlo a capitular». (8)
A su vez, la reciente guerra iniciada entre Iran y Estados Unidos desvía la atención del conflicto
entre Ucrania y Rusia, temiéndose que recursos prometidos por los fabricantes de armas y los
países que los contratan se desvíen hacia el Medio Oriente y el mundo árabe, debilitando el
actual apoyo logístico a Kiev. Sobre todo para proteger la zona de los territorios del Donbas,
fortificados por lineas del defensas ucranianas, hoy inexpugnables de abatir por Vladimir Putin. (9)
En ese contexto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky hizo saber que «al principio de la
guerra la diferencia era cercana a 1 por 3 -un muerto ucraniano por tres muertos rusos. En la
segunda mitad de 2025 y en 2026, en enero y febrero, Rusia perdió 6 soldados contra 1
ucraniano, y en ciertos sectores, 8 por 1. Moscú pierde actualmente una gran cantidad, !entre
30.000 y 35.000 por mes!… No solamente su ejército está mal formado, ha comenzado a
reducirse. Están perdiendo más hombres sobre el campo de batalla, que los que reclutan». (10)
Paralelamente, «las 2 principales compañías petroleras rusas, «Gazprom» y «Rosneft», se han
convertido en cómplices voluntarias de la estrategia rusa de deportación y adoctrinamiento de
niños ucranianos, según el último informe de «Humanitarian Research Lab» (HRL), de la
Universidad de Yale, en Connecticut, publicado el 25 de marzo», pasado, por haber «financiado y
facilitado transferir y reeducar 2158 niños ucranianos entre el 2022 y el 2025». (11)
«Esos menores ucranianos, originarios de las regiones de Donetsk, Louhnask y Zaporijia, fueron
trasladados al menos a 6 campos situados en Rusia y en los territorios ocupados de Ucrania:
«Prométhée», «Signal», «Kubanskaya», «Niva», «Arts-Quest», «Sputnik», y al centro de salud para
niños A. B. Kazakevich, uno de los más importantes, donde sufrieron reeducación y militarización
forzada». (12)
«Unos 1200 niños fueron trasladados a esos campos en 2022, 750 en 2023 y 208 en 2025…
siendo sometidos a una reeducación para borrar la historia, la identidad y el idioma ucraniano, y
condicionarlos para servir a los intereses rusos. El 80% de esas entidades implicadas en
transferir y adoctrinarlos no son actualmente objeto de ninguna sanción por parte de Estados
Unidos o de Europa». (13)
«Es la segunda vez que el «HRL» de Yale revela empresas implicadas en el programa ruso de
deportación y reeducación de menores ucranianos. En diciembre de 2023, publicó un informe
sobre el rol jugado por «OJSC Belaruskali», la sociedad pública bielorrusa de potasio, en la
deportación de niños ucranianos hacia Bielorrusia por Moscú y Minsk». Enumeró «210
establecimientos en Rusia y en los territorios ucranianos ocupados, que someten a niños
deportados a una reeducación y militarización forzadas»…y «el ministerio de educación ruso
propone vía una pagina web, la adopción de esos menores como si fueran rusos». (14)
Lamentablemente «el trabajo de investigación del «HRL» de la Universidad de Yale se encuentra
amenazado. En mayo del 2025 la administración Trump cortó el financiamiento para no
comprometer las negociaciones con Moscú. En marzo de 2026, emergió un acuerdo bipartito en
el Congreso de Estados Unidos, para un presupuesto de 15 millones de dólares, y continuar la
búsqueda de menores ucranianos secuestrados por Rusia». Hoy «los fondos disponibles solo
alcanzan para continuar las investigaciones hasta el 1 de mayo de 2026. No tenemos más dinero.
Probablemente vamos a quebrar antes que lleguen los fondos para el ejercicio de 2027». (15)
FIN
(1,3) Debate público del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, del 27/3/ 2026.
(2) Acuerdos de Belovezha del 8 de diciembre de 1991, que disolvieran la URSS y reconocieran a
las repúblicas soviéticas como estados soberanos con sus fronteras administrativas internas.
Memorándum de Budapest del 5 de noviembre de 1994, donde Rusia junto a Estados Unidos y
Reino Unido, se comprometió formalmente a respetar la independencia, soberanía y las fronteras
existentes de Ucrania a cambio de que Ucrania renunciara a su arsenal nuclear heredado de la
URSS, documento que reafirmó explícitamente la integridad territorial ucraniana, incluyendo la
Crimea y el Donbas.
(4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15) Le Monde, Paris, 22, 24, 26, 27 y 28 de febrero de 2026.

