INTERNACIONALES

Los expertos sitúan Ceuta como la primera operación híbrida exitosa en Europa tras los ‘hombrecillos verdes’ que ocuparon Crimea en 2014

Europa vuelve a enfrentarse al examen de la coerción migratoria, el mismo método con el que Rusia trata de desestabilizar a Polonia, Finlandia o los países bálticos y que triunfó en Ucrania

PorDaniel Malagón

12 Ago, 2026 

El pasado 31 de julio, la ciudad de Ceuta, de apenas 84.000 habitantes, se vio sobrepasada por laentrada masiva y repentina de 72.000 personas desde Marruecos. Las autoridades españolas y marroquíes han atribuido la tragedia a una interpretación malintencionada de una sentencia del Supremo, que, aprovechada por bandas criminales y amplificada en las redes y medios locales, condujo a una marea humana hacia la frontera con el enclave español.

Desde Moncloa se ha evitado responsabilizar al gobierno de Marruecos pese a que la UE paga a Rabat cientos de millones de euros precisamente para que gestione el control migratorio. Sin embargo, una de las pocas voces autorizadas en Europa que sí ha cargado contra el reino de Mohamed VI ha sido el excomisario europeo de Comercio, Thierry Breton, quien denunció que detrás de la tragedia se escondía una “operación híbrida” por parte de Rabat. Es decir, una acción coordinada por un Estado que combina medios militares, informativos, cibernéticos y migratorios por debajo del umbral del conflicto abierto, con el fin de debilitar a un adversario sin darle un motivo para la guerra. “Lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio cumple todos los requisitos”, aseveró el francés.

Los expertos académicos debaten sobre si es correcta la terminología militarista para referirse a la cuestión de Ceuta, pero sí coinciden en que la coerción migratoria no es nueva en Marruecos, quien ya ha levantado en pasadas ocasiones la mano cuando considera lesionados sus intereses. La última de ellas fue en 2021, cuando las autoridades marroquíes facilitaron el acceso de 10.000 migrantes en Ceuta. Ahora, un informe de los servicios secretos españoles confirmó que Marruecos no planificó la avalancha migratoria, pero sí la permitió y sacó provecho político para colocar en primera plana en la agenda mediática su reivindicación histórica con los enclaves españoles de Ceuta y Melilla.

El Ejército gestiona el retorno de las personas que llegaron desde Marruecos el pasado 30 y 31 de julio. (Europa Press)El Ejército gestiona el retorno de las personas que llegaron desde Marruecos el pasado 30 y 31 de julio. (Europa Press)

Pese al trágico coste humano que conllevan estas avalanchas humanas, las conclusiones que el Estado marroquí podría llevarse son las de una Europa que no fue capaz de cerrar filas y que acabó incluso enfrentada con España cuando esta pedía auxilio. Cabe matizar que, operativamente hablando, sí se superó la prueba de seguridad en el espacio Schengen, ya que ningún migrante consiguió acceder a la península (Ceuta y Melilla están excluidas del tratado).

El test migratorio ruso

El ejemplo perfecto de la instrumentalización de la migración con fines políticos es Rusia —y su país satélite Bielorrusia—, que ha utilizado a las personas para desestabilizar a los países fronterizos de la UE como Polonia, Finlandia o los países bálticos. El Instituto Finlandés de Asuntos Exteriores (FIIA) recuerda que Rusia dirigió, a través de los lazos entre funcionarios rusos y las bandas criminales –que actuaron como intermediario–, a 72.000 personas a los pasos fronterizos del norte de Noruega y Finlandia entre 2015 y 2016, con el objetivo de evaluar cómo respondían ante esta crisis. Un examen, recuerda el investigador Jyri Lavikainen, que sirvió de proyecto piloto para la ocupación de Crimea, la gran operación híbrida exitosa en Europa.

Salvando las distancias, algunos académicos han trazado paralelismos entre aquella operación híbrida y los métodos de ataque no convencionales con los que Rabat presiona a España. “Ceuta entrará en la historia de la guerra híbrida como la segunda más exitosa después de la anexión de Crimea por Rusia en 2014″, afirmó el investigador, el experto del Centro de Estudios de Geopolítica y Seguridad lituano, Dionis Cenușa, quien añadió que es probable que hasta las próximas elecciones en 2027, España sea sometida repetidamente a diversas formas de guerra híbrida.

El experto matizó, no obstante, que en Crimea, una reivindicación histórica para Rusia, se utilizaron además otras herramientas. La península ucraniana fue. Moscú recurrió a los llamados “hombrecillos verdes”, soldados sin insignias ni banderas rusas que ocuparon instalaciones institucionales y puntos estratégicos ucranianos.

La llegada de los hombres “educados”

Llegaron en febrero de 2024 vistiendo uniformes rusos, portando armas rusas y conduciendo camiones con matrícula rusa. Pero cuando se le preguntó en una conferencia de prensa sobre aquellos hombres, Putin negó tajantemente que fueran soldados, calificándolos de “unidades locales de autodefensa” o simplemente “hombres educados” -terminología que sirvió para crear la imagen de un soldado libertador en lugar de un invasor-. Su afirmación acabaría desmontándose a los pocos meses, cuando el líder ruso felicitó a los oficiales por la exitosa ocupación rusa.

Una mujer pasa caminando frente a un mural que representa a un soldado con la bandera rusa en Crimea. (REUTERS/Alexey Pavlishak)Una mujer pasa caminando frente a un mural que representa a un soldado con la bandera rusa en Crimea. (REUTERS/Alexey Pavlishak)

La presencia de tropas rusas sin identificación pretendía generar confusión y retrasar la reacción de la comunidad internacional. Al actuar sin distintivos, estos efectivos dificultaron distinguir entre fuerzas locales y elementos externos, lo que complicó la respuesta de Ucrania y pospuso tanto la condena como las medidas de otros países. Esta ambigüedad facilitó que Rusia consolidara su control sobre Crimea con rapidez y escasa oposición, ya que la falta de claridad sobre la identidad de los soldados favoreció la idea de un conflicto interno en lugar de una invasión extranjera.