OPINIÓN

Raúl Castro, el último capítulo de un fracaso revolucionario

El rechazo que la dictadura cubana inspira, con el éxodo de un décimo de la población desde el 2021, cuando las grandes manifestaciones antigubernamentales en Cuba fueron severamente reprimidas, sanciona tristemente una significativa experiencia histórica latinoamericana.

A sus 95 años, el anciano jefe de Estado cubano, Raúl Castro, acaba de ser inculpado en
Washington por asesinatos contra 3 estadounidenses y un residente que intentaran desembarcar
en Cuba el 24 de febrero de 1996. La avioneta en que viajaban fue abatida por cazas MIG
cubanos sobre aguas internacionales en el estrecho de Florida. La Habana alegó una violación de
espacio aéreo y una ación defensiva legitima. Donald Trump amenaza con el despojo.

Raúl Castro, hermano menor y sucesor del líder Fidel Castro en 2006, ejerció la presidencia de
Cuba hasta el 2018. Manteniendo su rango de general de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
(FAR), en 1995 Raúl Castro fundó el «Grupo de Administración de Empresas SA» (Gaesa), hoy el
principal actor político y económico del país, que controla el 40 % del del Producto Interior Bruto,
a través de empresas de turismo, puertos, servicios financieros y comercio.

A partir de 2018, Raúl Castro cedió la presidencia de Cuba a Miguel Díaz Canel, y una nueva
generación de la familia Castro pasó a ocupar puestos claves del poder. Raúl Guillermo
Rodriguez Castro, «Raulito», nieto de Raúl, se ha impuesto como interlocutor de Estados Unidos.

Es hijo de Debora Castro, hija mayor de Raúl, y del general Luis Alberto Rodriguez Lopez
Callejas, el cual ocupó la dirección de «Gaesa» hasta su fallecimiento en 2022. Lo ha
reemplazado una general de brigada no integrante de la familia Castro, Ania Guillermina Lastres
Morera.
«Raulito» se incorporó a la dirección general de seguridad personal del ministerio del interior,
convirtiéndose en jefe de la escolta de Raúl Castro. Se le atribuye ser Interlocutor de Marco
Rubio, Ministro de Relaciones Exteriores de Donald Trump, bilingüe de origen cubano, y de haber
participado del encuentro en La Habana con John Ratcliffe, director de la CIA, en cuya presencia
se evocaron las amenazas de un reforzamiento de sanciones, bloqueo petrolero que agudiza los
recortes de electricidad, aislamiento diplomático y vuelos de reconocimiento sobre la isla.

Se incentivaron en consecuencia las presiones de Estados Unidos a través de medidas de asfixia
económica, suspendiendo las tarjetas de crédito Visa y Mastercard. Se cancelaron las
autorizaciones para operar en los sectores de la energía, la defensa, la exploración minera,
servicios financieros y de seguridad», y en «todos los ámbitos de la economía cubana». Marco
Rubio aplicó sanciones a «Gaesa», y a la empresa minera «Moa Nickel».

En 2025 el turismo descendió a 1,8 millón de turistas que visitaron Cuba. El refuerzo de
sanciones se profundizó con la penuria de nafta, escasez de productos alimenticios y
medicamentos. El PIB podría bajar al 15% en 2026, y la taza de pobreza llegaría a alcanzar entre
el 40% y el 45%, generando una crisis humanitaria aguda. Marco Rubio declaró que la isla «no
esta controlada por el gobierno… sino por «Gaesa», que posee casi todo».

A dicha empresa se le atribuye el control de las estaciones de servicio, casas de cambio,
supermercados, telecomunicaciones, puertos, minas, bancos, decenas de hoteles de lujo y
publicaciones para atraer turistas. «Gaesa» invirtió 200 millones de dólares para la construcción
de un gigantesco hotel de lujo de 42 pisos y 155 metros de alto, la «Tour K», en La Habana,
administrada en 2025 por Iberostar, la cual terminó anunciando que abandonaba Cuba.

Conocida productora histórica de azúcar, Cuba actualmente la importa, incluso de Estados
Unidos. En 2024, el 40% de las inversiones del Estado se consagraron al turismo, 11 veces más
que a la educación y la salud. «Gaesa» disponía en 2024, 17,8 miles de millones de dólares en
activos. Sus beneficios en 2023 equivaldrían al 40% del PIB. Es como un pulpo con tentáculos
sobre todos los sectores estratégicos de las economía cubana.

Después de la caída de la URSS, la economía cubana se contrajo un 35% del PIB entre 1991 y

  1. Raúl Castro decidió implicar al Ejército en salvar al país, invirtiendo en la agricultura,
    telecomunicaciones y transportes. En 2015 se establecieron las relaciones diplomáticas con
    Estados Unidos, otorgando permiso a los estadounidenses a visitar la isla. En consecuencia
    «Gaesa» priorizó el turismo, construyendo decenas de nuevos hoteles, llegando a controlar unos
    120, hasta hace pocos días administrados por grupos extranjeros como «Melia» y «Iberostar».

Datos oficiales del gobierno de Cuba añaden que se construyeron 10.000 casas en diferentes
provincias y se realizaron inversiones en centrales termoeléctricas, policlínicos, centros médicos
familiares y escuelas. Sin embargo, no se han aportado pruebas, ya que «Gaesa» no rinde
cuentas a ninguna institución, incluyendo las Fuerzas Armadas. El responsable de la Corte de
Cuentas reconoció públicamente que no era de su competencia, siendo cesado de sus
funciones. La institución no dispone de un sitio en internet, ni organigrama publico, ni teléfono.

«Es una bella isla, con buen clima. Que yo la libere o la tome, creo que puedo hacer lo que
quiera», resumió Donald Trump el 16 de marzo pasado, en referencia a Cuba. Consideró la toma
de la isla como ineluctable. «Creo que tendré el honor de ampararme de Cuba de una manera o
de otra. Es un gran honor». La ausencia de un apoyo diplomático efectivo, ruso o chino y las
divisiones latinoamericanas, sin olvidar el bloqueo energético organizado desde el 29 de enero
por Estados Unidos, coronó el embargo impuesto desde 1962 por Estados Unidos.

Desde Ginebra, Juan Gasparini
Fuentes consultadas. «Le Monde », Paris, 24, 25, 28 de mayo, y 6 de junio de 2026.