«Descubrí que nuestro país parecía capturado por una inquietud orgánica. Macron había perdido
el hilo del instinto y la audacia que lo había llevado al poder… víctima de su preocupación por
seducir, y de la fe en su inteligencia. Está enamorado de él mismo. Los franceses no le creen
más, demasiado implicado en una Europa agotada, con instituciones de la posguerra», resume el
novelista francés Daniel Rondeau. El segundo mandato de Macron expirará en mayo de 2027. (1)

«No es un hombre sin cualidades. Presenta bien y a veces hace discursos marcados por el
sentido común, pero por qué luego no hace lo que ha dicho». Sufriría «una suerte de crisis de
adolescencia perpetua, frenética», a los 48 años. «Ella concierne personas muy seguras de si
mismas para considerar que no es a ellas de adaptarse a los otros, sino a la inversa… como los
casos de Donald Trump y el de las generaciones de 1968 y después que rechazaron crecer». (2)

«Los psicólogos la denominan «patología de la personalidad narcisista» (TPN en francés). Es un
trauma o mal funcionamiento psicológico que se traduce en la necesidad de ser admirado, junto
con una falta de empatía. Todos los pacientes contaminados por esta afección sobrestiman sus
capacidades y exageran sus desempeños. Piensan que son superiores, únicos o especiales. Dan
cuenta de un deseo inmoderado de posesión y creen que los envidian». (3)

«¿Que hacer si él no quiere, si estima que el derecho está de su lado, lo cual es cierto, si él se
juzga irremplazable. De todas maneras, ya paso la hora donde él podía dejar la presidencia con la
cabeza alta, a la Charles de Gaulle, después de la disolución (tras las elecciones en el parlamento
europeo del 2024). Su partida no podrá revertir un aspecto humillante. Sería el renunciamiento de
un hombre acorralado y forzado. Por consiguiente él no partirá. Quedaría el golpe de Estado o la
revolución. No tenemos, gracias a Dios, ningún candidato serio para esas empresas». (4)

«Es manifiesto que él no sabe lo que es Francia. Forma típicamente parte de esas nuevas
generaciones de tecnócratas, obsesionados por la modernidad económica e ideológica a la
americana, que han perdido el contacto con la Historia, y por consiguiente, con el espíritu de su
país. Es impermeable al profundo malestar que ha engendrado la entrada en la mundialización
neoliberal en un gran número de franceses desde los años 1980».(5)

«Es su principal handicap. Jamas a tenido un verdadero contacto con el país profundo, sino
haciendo fugaces promesas no respetadas. Eso no le impide ser típicamente francés por su estilo
aristocrático, falsamente democratizado, que hace sentir a sus interlocutores el privilegio que le
concede como entre iguales. No es original, si no fuera por el talento que mete. Es propio del
estilo de una buena parte de nuestras elites que se dicen «brillantes». Es de preferir menos
brillantes y más solidas, porque ese brio no favorece el dialogo entra la base y la cuspide». (6)

«Esa ruptura intervino muy rápido para la Francia popular. El movimiento de los «chalecos
amarillos», en noviembre de 2018, movilizó 300.000 personas, contra el aumento del precio de
los combustibles y el alto costo de la vida». Macron «fue elegido sorpresivamente por gente que
no lo conocía», engendrando «un prejuicio favorable, dado el gusto francés por lo nuevo, pero la
novedad se derrumbó rápidamente». La crisis del Covid en 2020, «anestesió a la población», con
el lema de Macron de afrontarla «cueste lo que cueste…. El ataque ruso contra Ucrania facilitó su
reelección en 2022, pero el encanto se rompió y el crédito no ha cesado de degradarse». (7)

«El descrédito de sus adversarios políticos, le han facilitado las cosas, y la despolitización
resignada de la población», cuya creencia», que da igual «este u otro», hasta que un día la
urgencia desnudará la precariedad del confort de un país desarrollado», gestando «una
percepción del empobrecimiento colectivo», pudiendo constituir «un factor de despertar» a la
realidad, cuyas formas «podrían producir un sobresalto», difícil todavía de prever cuando. (8)

Las futuras elecciones presidenciales en Francia se celebraran entre el 11 y el 18 de abril de 2027 Emmanuel Macron no puede representarse para un tercer mandato sucesivo, Debe dejar
pasar un mandato de 6 años, para volver a competir electoralmente por la presidencia de la
República. Antes de partir, ha dejado inaugurado la explotación de una mina de lithium, que
permitirá hacia 2030, equipar 700.000 automobiles eléctricos, generando 1500 empleos. (9)

    La iniciativa forma parte de los «150 proyectos industriales estratégicos, en 63 departamentos»,
    anunciando a tal efecto una inversion de 71 miles de millones de euros, que llevaran a cabo
    empresas francesas, para«reconquistar la soberanía industrial» del país, cubriendo «el conjunto
    del espectro estratégico». De tal modo, Emmanuel Macron deja ya firmados, incluso los decretos
    respectivos antes de su partida del Palacio del Eliseo, el año próximo, previendo la unificación de
    los cuestionamientos eventuales, a ventilarse ante la Corte Administrativa de Apelaciones». (10)

    «No solamente los problemas no han sido resueltos, sino que se han agravado durante los 9
    últimos años, pese a los esfuerzos en favor de empresas al comienzo del primer mandato»,
    continuidad del gobierno precedente de François Hollande. Macron ha dejado que el deficit se
    dispare. En 2029, la deuda externa alcanzará los 100 mil miles de millones de euros, olvidando a
    su vez controlar la inmigración, con 500.000 nuevos migrantes anuales, sin contar los
    clandestinos, sumado al descalabro de la industria y la agricultura, todos «frutos amargos del
    inmovilismo». (11)

    Desde Ginebra, Juan Gasparini.

    (1) Daniel Rondeau, «Le système de l’argent», Grasset, Francia, 2026.
    (2,3,11) Franz-Olivier Giesbert, «Macron, el adolescente rey». «Le Point», Francia, 23 de abril de
    2026.
    (4,5,6,7,8) Marcel Gauchet, «Le Point», Francia, 9 de octobre de 2025.
    (9,10) «Le Monde», Francia, 24 de abril de 2026.