23 de abril de 2026

La tos convulsa evidencia un crecimiento significativo, con cifras que superan en más de nueve veces los niveles habituales.

El más reciente Boletín Epidemiológico Nacional, con datos actualizados hasta la semana epidemiológica 14 de 2026, ubica a Mendoza en una situación sanitaria relativamente favorable: la provincia no figura entre las jurisdicciones con brotes activos ni alertas relevantes, en un contexto nacional atravesado por el aumento de distintas enfermedades.

Uno de los aspectos más destacados del informe tiene que ver con las enfermedades transmitidas por mosquitos. Mientras en regiones del norte argentino se registra un incremento sostenido de casos de dengue y chikungunya, en Mendoza apenas se notifican casos sospechosos sin confirmación. Esta situación se explica, en parte, por la baja presencia del mosquito vector y por condiciones climáticas menos propicias para su reproducción. En general, toda la región de Cuyo presenta una circulación mucho más contenida en comparación con el NOA y el NEA.

Un escenario similar se observa en relación a las infecciones respiratorias. Si bien existe circulación viral, Mendoza no aparece entre los principales focos de influenza a nivel nacional, según los datos de vigilancia genómica, lo que refuerza el diagnóstico de una situación controlada en términos epidemiológicos.

Sin embargo, el panorama a nivel país presenta señales de alerta. La tos convulsa evidencia un crecimiento significativo, con cifras que superan en más de nueve veces los niveles habituales. También se registran aumentos marcados en enfermedades como la sífilis, tanto en población general como en embarazadas, lo que genera preocupación en las autoridades sanitarias.

A esto se suman otros indicadores sensibles que reflejan problemáticas más amplias. El informe advierte un incremento en los casos de leptospirosis, en los accidentes potencialmente rábicos y en eventos asociados a factores sociales y ambientales. En paralelo, las intoxicaciones por monóxido de carbono casi se triplicaron en el último período, mientras que los intentos de suicidio muestran una tendencia creciente, en un contexto atravesado por múltiples variables sociales que impactan en la salud pública.

De este modo, aunque Mendoza se mantiene por el momento fuera de los niveles críticos que afectan a otras provincias, el escenario nacional obliga a sostener las estrategias de prevención, vigilancia epidemiológica y concientización, con el objetivo de evitar un eventual agravamiento de la situación sanitaria en el corto plazo.