OPINIÓN

Racismo, colonialismo, extractivismo y poderentiempos de Mundial

Lic. Germán Herrera
Sociólogo
Docente
Coordinador del Área de Ciencias Sociales
Instituto Universitario de Ciencias Empresariales (IUCE)

Cada Mundial de fútbol es muchomásqueunacompetenciadeportiva. Es también un escenariodonde se disputannegocios, recursos,relatos, identidadesnacionales y formas de poder. Mientrasmillones de personas observan lo queocurredentro del campo de juego, fuera de él se libra otrabatalla: la de quiéntiene la autoridad moral para definirquépaíses son democráticos, cuáles son civilizados, cuáles son racistas y cuálesson supuestosejemplos a seguir.

En las últimassemanas, Argentina volvió a ser señaladaporexpresionesracistas. Vale la penaaclararlodesde el comienzo: en Argentina existediscriminación y existeracismo. Negarloseríaabsurdo. Pero también sería un error aceptar sin más la caracterizaciónquerealizanciertosgobiernos y medioseuropeos, comosiproviniera de sociedadesquehubieranresueltodefinitivamente sus propiosproblemasenesamateria.

La discusiónmerece ser complejizada.

Durante siglos, las potenciaseuropeasconstruyeronsuriquezamediante la colonización de África, Asia y América Latina. Hoy el colonialismoya no adoptanecesariamente la forma de la ocupaciónmilitar, peroconservamuchas de sus lógicaseconómicas y culturales.

El fútbolconstituye uno de esosespacios.

Las grandesseleccioneseuropeas se fortalecen con jugadorescuyos padres o abuelos provienen de territoriosquefueron colonias europeas. Francia constituye el casoparadigmático. Buena parte de sus figurastieneascendencia de Argelia, Mali, Senegal, Guinea, Camerún, Costa de Marfil o Martinica. Bélgicaincorporafutbolistas de origencongoleño; Países Bajos hace lo propio con descendientes de Surinam; Portugal con jugadoresnacidos o descendientes de Angola, Cabo Verde, Guinea-Bisáu o Mozambique; Inglaterra con futbolistasvinculadosfamiliarmente con Jamaica, Nigeria o Ghana.

Nadie cuestiona el derecho de esosjugadores a representar al paísdondenacieron o cuyanacionalidadposeen. Ese no es el punto.

Lo llamativo es queesosmismosEstadosquedurante siglos extrajeronrecursos, mano de obrabarata y riqueza de esosterritorioscontinúanbeneficiándose de ellos, ahora también entérminosdeportivos, mientraspresentan ese fenómenocomoejemplo de integración multicultural.

Es unaintegraciónque rara vezcuestiona las relacionesestructurales de poder entre Europa y África; y es unaintegraciónquecuandoconviene se realiza, comoen el caso del deporte, perocuandoresultaincómoda para losintereses de lossectoresdominantes de esospaíses, se produce un mecanismo de segregación,exclusión, discriminación, expulsión o explotación de las poblacionesmigrantes.

Por lo tanto, primeracuestiónimportante, cuandohablamos de racismo, la discusión no debelimitarseadiscursos o campañassuperficiales. El racismo principal y constitutivo es el queexplota, extrae y robalosrecursos de un pueblo o de unanación, por medio de la violencia y la dominaciónmilitar, política o económica.

En estesentido, quieneshablan de colonialismocomo un fenómeno del pasadotienen la intención de omitirque la explotación y dominación colonial siguevigenteen el presente.

Un casoemblemático es el del franco CFA, unamonedautilizadaporcatorcepaísesafricanosquedurantedécadasestuvogarantizadapor el Tesoro francés. Aunque el sistema ha sufridomodificaciones, o ha sidoeliminadoporgobiernosnacionalistasquehandecididoretomar sus políticassoberanas, durantemuchosañosobligóaesospaíses a mantenerparte de sus reservasinternacionalesdepositadasen Francia y limitósignificativamentesusoberaníamonetaria. La independenciapolíticanuncasignificóunaindependenciaeconómica plena.

Lo mismoocurre con losrecursos naturales.

La República Democrática del Congo poseealrededor del 70 % de las reservasmundialesconocidas de cobalto, mineral indispensable para las bateríasutilizadasenteléfonoscelulares y vehículoseléctricos. Sin embargo, gran parte del valor agregado se genera fuera del país, mientrasnumerosasminaspermanecen bajo control o fuerteinfluencia de empresasextranjeras.

Guinea concentraalgunas de las mayoresreservas de bauxita del planeta, fundamental para produciraluminio. Costa de Marfil y Ghana producencerca del 60 % del cacao mundial, pero las mayoresgananciaspermanecenen las grandesempresaseuropeas y norteamericanasqueindustrializan y comercializan el chocolate.

Níger ha abastecidodurantedécadas de uranio a Francia, recursoestratégico para alimentar suscentralesnucleares, mientrasbuenaparte de la población nigerina convive con elevadosíndices de pobreza y escasoacceso a la electricidad.

La lógicapermanece intacta: materiasprimassalen del Sur; el valor agregado se genera en el Norte.

El colonialismocambió de forma, pero no necesariamente de funcionamiento.

Resultallamativoquealgunosgobiernoseuropeospretendanocupar el lugar de juecesuniversalesenmateria de racismocuandosupropiahistoriaestáatravesadapor formas extremas de supremacismo.

Durante el siglo XIX y buenaparte del XX existieronen Europa losllamados «zoológicoshumanos», donde miles de africanos, indígenas americanos, asiáticos y habitantes de Oceaníaeranexhibidos al públicocomosifuerananimalesexóticos. París, Bruselas, Hamburgo, Londres y otrasciudadesorganizaronestetipo de espectáculos con respaldoinstitucional y enormeasistencia de público.

El Congo bajo dominio del rey Leopoldo II de Bélgicaconstituye uno de losepisodiosmásatroces del colonialismomoderno. Millones de congoleñosmurieroncomoconsecuencia del trabajoforzado, las mutilaciones y la violenciasistemáticaejercida para garantizar la extracción de caucho y marfil.

Argelia sufriómás de un siglo de ocupaciónfrancesacaracterizadapormasacres, apropiación de tierras y represión. Libia padeció el colonialismoitaliano. India soportócasi dos siglos de dominaciónbritánica, incluyendohambrunasagravadasporpolíticasimperiales. Namibia fueescenario del genocidiocometidopor el Imperio alemán contra los pueblos herero y nama a comienzos del siglo XX.

Hablar de racismo sin incorporaresahistoria es presentar un relatoprofundamenteincompleto e hipócrita.

Nada de estosignificaafirmarque Argentina no tengaprácticasdiscriminatorias.Las tiene.Pero su configuraciónhistórica es distinta.

En Estados Unidos la segregación racial fue legal hasta bien entrado el siglo XX. En Sudáfricaexistió el apartheidapoyadopor las potenciaseuropeas y por EEUU principalmente. En variospaíseseuropeos la construcciónnacionalestuvoatravesadaporteoríasbiologicistassobre la superioridad racial.

La experienciaargentinarespondeaotralógica.Aquí la discriminacióncotidianasueleorganizarsealrededor del clasismo. Son lossectoressocialesmáspudientesquienesejercendiscriminación a todasaquellas personas quetienenunaposición social asociada con la pobreza, la marginalidad o determinadosconsumosculturales.

Eso no elimina el componente racial presenteenmuchoscasos y que, porsupuesto, es transversal entérminos de clase. Pero símuestraquereducir la realidadargentina a las categoríaselaboradas para analizarEstados Unidos o Europa conduce aerroresinterpretativosimportantes. Y esto se debe a unarazónhistórica. El mestizaje. Mestizaje queenotrassociedades, debido a prácticasinstitucionales de profunda segregación, no ocurrió y no ocurreennuestropaís o, por lo menos, no con las mismascaracterísticas.

Parte del progresismoeuropeosueledenunciar con razónexpresionesdiscriminatoriasocurridasen América Latina. Sin embargo, muchasvecesevitadiscutir el lugarqueocupan sus propiosEstadosdentro de un sistemaeconómicointernacionalprofundamentedesigual.

No deja de resultarparadójicoquegobiernoscuyasempresasparticipanactivamenteen la extracción de mineralesestratégicos, hidrocarburos o productosagrícolas del Sur Global pretendanpresentarsecomoreferentes morales universalesenmateria de derechos humanos.

Del mismo modo, la persistencia de discursossupremacistasendistintosespaciospolíticoseuropeos y el crecimiento de fuerzas de extrema derechamuestranque el racismoestálejos de habersidosuperado.

Aceptar sin discusiónque Argentina es, esencialmente, un paísracistaporqueasí lo afirmanciertosgobiernos, sectorespolíticos o mediosde comunicaciónimplicaaceptaracríticamente las categorías de quienestieneninteresesconcretosendefinirqué es o qué no es un determinado pueblo.

El sociólogofrancés, Pierre Bourdieu,sosteníaque «el que nomina, domina». Es decir, quienposee la capacidad de definir las categorías con las queinterpretamos el mundoejerceuna forma de poderprofundamenteeficaz y define exteriormentequienessomos o no somos.

No se trata de negarnuestrosproblemasinternos. Argentina debediscutirseriamente sus formas de discriminación, de violenciasimbólica y de exclusión social. Pero esadiscusióndebehacersedesdenuestrapropiahistoria y con nuestraspropiascategorías, no desdeetiquetasproducidasporpotenciasqueaún hoy conservanrelacioneseconómicasprofundamentedesiguales con buenaparte del mundo y siguenextrayendorecursos de lospaísesperiféricos, con lo cual sus lecciones de moral no son consecuentes.

La decolonizaciónconsistefundamentalmenteenla capacidad de recuperar controlsobrenuestrosrecursos naturales y sobrenuestrasdecisionespolíticas yeconómicas. Pero también implicadisputarlosrelatos con losqueotrospretendendefinirquiénessomos.

Porque un paísverdaderamentesoberano no solo administrasuterritorio: también conserva el derecho de nombrarse, pensarse y definirse a símismo.