La Cámpora cree que Kicillof no quiere el apoyo de Cristina Kirchner y la ruptura es casi irreconciliable
En la organización que conduce Máximo Kirchner consideran que el Gobernador trabaja para despegarse de la figura de la ex presidenta y salir a la búsqueda del voto no K. “Axel tiene miedo de que le digan kirchnerista”, indicaron
11 Jul, 2026
El futuro es totalmente incierto. En el universo del peronismo sobrevuelan muchas hipótesis sobre lo que puede suceder en las elecciones del 2027. Hace algunos meses la que más asidero tenía era la de construir una unidad pragmática para intentar sacar a Javier Milei de la Casa Rosada. En las últimas semanas, y sobre todo en los últimos días, la que gana más peso es la que plantea un escenario donde el peronismo va terminar compitiendo dividido.
El meollo de ese cambio en los análisis de la dirigencia tiene que ver con la fractura del kirchnerismo. Axel Kicillof está de un lado. Cristina y Máximo Kirchner están del otro. Y ya nadie da muestras de querer atravesar esa línea divisoria que parece haber quedado marcada con tinta indeleble. En algún momento existió la convicción. Hoy ya no. Es imposible.
Los movimientos de cada sector van en caminos inversos. Al mismo ritmo que Kicillof decidió, junto a los suyos, utilizar el silencio como una herramienta para dejar que el tiempo pase y la interna no lo desgaste, el cristinismo aumentó la ofensiva, en términos discursivos, y empezó a poner más fuerza sobre el sello de traidor que pesa sobre la figura del ex gobernador.
Una de las últimas teorías que oscilan en el cristinismo tiene que ver con los movimientos de Kicillof en el campo político. En La Cámpora creen que el gobernador no quiere el apoyo de Cristina Kirchner. Que no le interesa su respaldo y que por eso no la visita ni busca tener contactos con sus dirigentes.
Máximo Kirchner durante el acto que encabezó en Carmen de Areco. El líder camporista volvió a apuntar contra Kicillof sin nombrarlo
“Axel quiere despegarse todo lo posible de Cristina. No quiere estar identificada con ella. Si él quisiera eso, buscaría el modo para que suceda. Pero no lo hace y muestra lo que quiere”, indicó un dirigente muy cercano a la ex presidenta. El reproche por su decisión de no visitarla en San José 1111 sigue vigente y está latente en la conversación camporista
En la agrupación de Máximo Kirchner justifican la falta de apoyo a Kicillof en la postura del propio gobernador. Dicen que no lo respaldan porque, en verdad, él no quiere que lo hagan. Sus gestos, sus decisiones y sus palabras tienen otra lógica que, según identifican en territorio ultra K, tiene que ver con salir a buscar el voto no kirchnerista.
“Axel tiene miedo de que le digan kirchnerista. Por eso no va a verla a San José 1111 y por eso toma distancia. La realidad es que él no quiere el apoyo de Cristina y su sector político. No quiere que el apoyo político se identifique con ella”, precisó un camporista que es parte del círculo chico de Máximo Kirchner.
El cristinismo apela a dar vuelta la carga de los hechos. El problema no son ellos que cuestionan a Kicillof, sino que es el Gobernador el que no quiere que realmente lo apoyen. En esa hipótesis el que rompe es el mandatario bonaerense y no Cristina Kirchner. Con ese cotexto, las posibilidades de una tregua son casi nulas y la unidad como una opción real para el 2027 tiene olor a utopía.
En el cristinismo creen que Kicillof no milita con asiduidad la permanencia de las PASO porque no quiere enfrentar a un candidato de CFK
Sobre esa base, La Cámpora construye, con mayor dedicación, la idea de que la candidata a presidente del 2027 tiene que ser Cristina Kirchner. Aunque esté condenada, detenida e impedida de ejercer cargos públicos. Es ella porque es mejor que los demás que tienen posibilidades reales de competir. En ese planteo marcan con claridad que afuera de San José 1111 no hay nadie que pueda representar con solvencia y lealtad el proyecto que ellos tienen en su cabeza.
El jueves por la tarde, en Carmen de Areco, Máximo Kirchner volvió a hablar del rol que pretenden para su madre el año que viene y se refirió, como ha hecho las últimas veces, a Axel Kicillof sin nombrarlo. “Nosotros no vemos la política en términos individuales. Nunca la vimos así. Vamos a pelear contra los que tengamos que pelear”, sostuvo. A su lado lo escuchaba con atención el intendente local, Iván Villagrán, que fue el primero en promocionarlo como candidato a presidente para el año que viene.
“Agradezco el acompañamiento a Cristina. Cuando uno ve tanta dirigencia miserable y aparece el pueblo para acompañarla, me queda claro que la unidad tiene que ser con la gente y que la unidad secundaria es con los dirigentes”, precisó. Hacia adentro del peronismo la decodificación de ese mensaje tuvo varias coincidencias. La unidad, a la fuerza o por necesidad, ya no es un camino posible. Para nadie.
Entonces, empezó a florecer con más fuerza la idea de una fragmentación que quede retratada en el escenario electoral del año que viene. Cada uno por su lado. Al menos, Kicillof y los Kirchner. Los movimientos que haga el resto del peronismo aún son indescifrables. Porque faltan reglas de juego claras y unos cuántos meses por delante para que llegue el momento de las definiciones formales.
“Si mañana aparece Cristina bancando a Axel en las redes sociales, se convertiría en una mala noticia para quienes lo rodean. Nadie quiere eso. La estrategia es distanciarse, no acercarse. Axel no quiere que lo apoyemos”, reflexionó un dirigente cristinista que suele tener diálogo con la ex mandataria.
Axel Kicillof y Cristina Kirchner no se ven desde octubre del año pasado
Los cuestionamientos al Gobernador alcanzan también otro tema. Frente a la posibilidad de que el gobierno nacional logre eliminar o suspender las PASO, en La Cámpora aseguran que Kicillof “no está haciendo demasiados esfuerzos para que queden en pie”. Y agregaron, con ironía: “Dicen que quieren una PASO con el candidato de CFK pero Axel no hace nada para que eso pase. Ni desde lo político ni desde lo mediático. Y es raro que un candidato a presidente del peronismo no pueda ejercer presión”.
En el fondo, lo que se preguntan es si realmente Kicillof quiere enfrentar a un candidato de la ex presidenta en una eventual elección primaria. “Axel no hace nada y quiere que las cosas sucedan. Y si no hay PASO, el principal perjudicado es él”, señalaron en el entorno de la ex mandataria. En esa afirmación reside una mirada sobre lo que viene que es preocupante para el peronismo. Si no hay PASO, las posibilidades de una fractura expuesta y de candidaturas múltiples es muy alta.
Entre tanta guerrilla política, en el cristinismo celebraron la homilía que dio el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Tedeum del 9 de julio, pero, en especial, el mensaje que dio en una entrevista con el diario Perfil, donde aseguró: “Hay que cuidar el equilibrio fiscal, pero también es necesario un equilibrio social”.
La definición es similar a la que viene pronunciando Máximo Kirchner en los encuentros políticos que encabeza. “Es necesario construir justicia fiscal para que haya equilibrio social”, suele decir el líder de La Cámpora, en referencia al foco del proyecto económico que debe tener el peronismo si vuelve al poder el año que viene. En las palabras de García Cuerva sintieron la empatía de la Iglesia católica con las necesidades que ellos divisan en la gente y en el futuro del proyecto político. Algo de paz en el medio de una batalla que, por momentos, parece no tener final.

