Las batallas perdidas por Donald Trump
El actual mundial de football, ha puesto de manifiesto el autoritarismo del Presidente Donald Trump, violando las reglas de la FIFA, mediante la desmedida, el racismo, y la corrupción, bajo el signo de los precios explosivos de las entradas, la expulsión del mejor arbitro africano, Omar Artan, en razón de su nacionalidad somali, la discriminación de jugadores, hinchas y periodistas, generando 9 millones de toneladas de CO2, 4 veces más que los juegos Olímpicos de Paris. (1)
El football, como la cultura, ilustra la conversión de los Estados Unidos al illiberalismo, que erige en principio la guerra interior y exterior y acepta las elecciones en democracia, pero rechaza o debilita las libertades individuales y las instituciones liberales que protegen a las minorías, y limitan el poder del Estado o de la mayoría. Trump ha popularizado el MMA, deporte que combina violentamente boxeo, jiu-jitsu y lucha, dentro de una jaula octogonal llamada «octágono». (2)
Inspirado en valores como la fuerza, la masculinidad, la competencia y «ganar a toda costa», Donald Trump como Presidente ha perdido a sus 80 años 3 guerras frente a Iran: económica, comercial y militar, enarbolando la ideología MAGA (Make America Great Again). Ha reducido la inmigración ilegal, protegiendo los empleos estadounidenses, fortaleciendo el conservadurismo cultural, y rechazando al movimiento «woke», al que le atribuye una creencia progresista radical, censurándolo por racista, sexista y trans-fóbico. (3)
La economía que había emprendido un ciclo de crecimiento intensivo y de pleno empleo, ha sucumbido en la inflación, recesión, alto desempleo y baja producción industrial, produciendo la caída de la actividad económica. La inflación ha trepado un 4,2%, con aumentos de los costos de la energía y la alimentación. Sube el paro y recula 1% el poder de compra, incrementando las desigualdades. El deficit púbico se eleva al 7% del Poder Interno Bruto (PIB), mientras la deuda salta a un 120% del PIB, y su servicio a un 3% del PIB.(4)
Al tiempo, la guerra comercial fue sancionada por la Corte Suprema el 20 de febrero de 2026, advirtiéndole al Ejecutivo que los derechos de aduana son un resorte del poder legislativo. Su aumento representa 2400 dólares para cada hogar, interrumpiendo el crecimiento y frenando el consumo. El giro del país hacia el proteccionismo no ha impedido un record del deficit comercial de 1241 miles de millones de dólares en 2025, engendrando un caos financiero. (5)
Resalta al respecto la evolución de los intercambios y pagos mundiales, indicando una victoria del presidente chino Xi Jinping, que ha ganado la guerra comercial, amenazando con un embargo de «tierras raras». Se observa un conflicto asimétrico. El fuerte pierde y no gana, en tanto que el débil gana no perdiendo. En la falsa paz de un acuerdo tramposo, la República Islámica es vencedora. Resistió a su decapitación, se mantiene y radicalisa, preservando su potencialidad nuclear, su arsenal balístico, y sus aliados, Hezbollah en el Líbano y los houtties en Yemen. (6)
Sin embargo, Iran ha hecho empeorar la economía mundial tomando el control del estrecho de Hormuz. A la inversa, la maldición del Medio Oriente re-atrapa a Trump, como sucedió con Nixon en la guerra del Kippour, al igual que con Carter y la révolution iraní, Bush padre en la guerra del Golfo, Bush hijo al intervenir en Irak, Obama y sus dilaciones en Siria. El actual Presidente de los Estados Unidos es hoy incapaz de ganar la guerra y concluir una paz durable. (7)
Al dia de hoy, la única guerra ganada por Donald Trump es la que él declarara a la democracia y al Estado de derecho. Todos los poderes han sido concentrados entre las manos del Presidente en nombre de la teoría del «ejecutivo unitario». La justicia ha sido tergiversada y puesta bajo tutela con la complicidad de la Corte Suprema, al igual que el Banco Central (FED) y la SEC, el regulador de los mercados financieros. (8)
La prensa y las universidades están bajo control del gobierno. Las elecciones son manipuladas y tergiversadas. La corrupción en la cumbre del Estado es generalizada y asumida. El nacionalismo, el racismo y el imperio de la fuerza son reivindicados como ideología de Estado. La conversión de Estados Unidos al illiberalismo se opera una velocidad sin precedentes. No solo marca una ruptura histórica. También la ruina de su potencia y del fin de Occidente. (9)
Finalmente, conviene añadir que Donald Trump sigue con sus quejas sobre la aventura iraní, por la falta de apoyo de los países europeos de la OTAN, que no quisieron intervenir. Pese a las amenazas implícitas de abandonar dicha alianza, es aventurado imaginarlo. Hacerlo significaría un trastorno de 10 años de trabajo. Sin olvidar una reciente reforma del Pentágono, que ha reforzado el control de Washington sobre sus aliados en Europa, fortaleciendo el control de las bombas atómicas B61 allí estacionadas, parte del paraguas nuclear de Estados Unidos. (10)
Desde Ginebra, Juan Gasparini
(1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10) «Le Point», Paris, 18 de junio de de 2026.edu

