SALUD

Día Mundial del Dengue: por qué el virus se expande y cuáles son las medidas clave para reducir el riesgo

Especialistas advierten que la prevención depende, sobre todo, de cortar la reproducción del vector en los hogares, reforzar el uso de repelente y consultar a tiempo ante síntomas compatibles. Qué indican sobre la vacuna

PorCecilia Castro

15 Jun, 2026

El 15 de junio es el Día Mundial del Dengue, una enfermedad tropical desatendida y una de las infecciones de propagación más rápida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más de la mitad de la población mundial, unas 5.600 millones de personas, está en riesgo de contraer la enfermedad, y cada año se estiman entre 100 y 400 millones de infecciones, de acuerdo con la OMS.

El dengue es una infección viral causada por el virus del dengue (DENV) y se transmite a los humanos por la picadura de mosquitos infectados. La enfermedad prevalece en climas tropicales y subtropicales, sobre todo en entornos urbanos y semiurbanos, pero se está extendiendo a zonas templadas.

Aunque muchas infecciones son asintomáticas o provocan cuadros leves, algunas pueden evolucionar a dengue grave e incluso causar la muerte, según la OMS.

El 2024 dejó un registro histórico: 14,6 millones de casos y más de 12.000 muertes en más de 100 países. Este 15 de junio, bajo el lema “el mundo contra el dengue”, la efeméride pone el foco en una realidad global que exige respuestas integradas y sostenidas.

El avance del dengue: de amenaza regional a desafío planetario

Los especialistas advierten que el dengue ya no es una enfermedad exclusiva de zonas tropicales. Factores como el cambio climático, la urbanización acelerada, los movimientos migratorios y el aumento de los viajes internacionales han propiciado la expansión del mosquito Aedes aegypti, principal vector del virus.Primer plano de un pequeño mosquito negro y blanco posado sobre la piel morena del brazo de una persona, con un fondo verde borroso.El Día Mundial del Dengue busca visibilizar una enfermedad que trasciende fronteras y estaciones.

El aumento de temperaturas permite que el mosquito sobreviva en regiones antes inhóspitas, mientras la acumulación de agua estancada en recipientes urbanos favorece su reproducción.

“El dengue es una enfermedad extraordinariamente compleja desde el punto de vista inmunológico. La coexistencia de cuatro serotipos diferentes obliga a pensar estrategias preventivas que contemplen esa diversidad viral”, explicó el Dr. Tomás Orduna, médico infectólogo tropicalista y consultor del Hospital Muñiz.

La infección por un serotipo genera inmunidad solo ante ese mismo tipo, pero deja vulnerable a la persona frente a los otros tres. Una segunda infección puede asociarse con formas graves de la enfermedad, un fenómeno ampliamente comprobado en la literatura médica. Es decir, el sistema inmune reacciona de manera diferente según el tipo de virus, lo que complica el control de la enfermedad.

El Ministerio de Salud de Argentina informó que no se confirmaron nuevos casos de dengue durante la semana epidemiológica 21, última medición publicada en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN). De acuerdo con el organismo, Argentina acumula 65 casos confirmados desde el inicio de la temporada 2025-2026 y se mantiene en un escenario de bajo riesgo frente a temporadas anteriores.

Según el BEN, la mayoría de los contagios se concentran en la región Centro, con 56 casos. En ese grupo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró 30 y fue la jurisdicción con más confirmaciones. El reporte del Ministerio de Salud indicó además que en el NEA hubo cuatro casos, en el NOA tres y en Cuyo dos.

Argentina y el mayor brote de su historia

Argentina experimentó en la temporada 2023-2024 el brote de dengue más grande de su historia, con más de 580.000 casos confirmados y 419 muertes reportadas por las autoridades sanitarias. El país observó no solo un aumento en la cantidad de casos, sino también una expansión geográfica del virus y una reducción de la variabilidad entre estaciones, lo que significa que el dengue ya no se limita a los meses cálidos.

La prevención se vuelve una prioridad nacional. “La experiencia internacional demuestra que ninguna medida aislada es suficiente para controlar el dengue. Necesitamos enfoques integrados que combinen diferentes herramientas de prevención y que puedan sostenerse en el tiempo”, señaló el Dr. Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del Hospital Universitario CEMIC y miembro del Comité de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Primer plano de un mosquito Aedes albopictus sobre piel humana, con el abdomen visiblemente lleno, patas a rayas blancas y negras, y cuerpo oscuro.El aumento y la expansión geográfica del dengue en Argentina rompieron la estacionalidad tradicional del virus.

Según Bonvehí, la vacunación es una de esas herramientas y debe entenderse como parte de una estrategia más amplia de salud pública.

Vacuna tetravalente: una herramienta clave

Desde 2023, Argentina cuenta con una vacuna tetravalente aprobada por la ANMAT para personas desde los 4 años de edad. Esta vacuna fue diseñada para brindar protección frente a los cuatro serotipos del virus.

Hasta la fecha, se han distribuido más de 24 millones de dosis en más de 40 países, lo que permitió observar su comportamiento tanto en estudios clínicos como en la vida real. La eficacia de la vacuna se mantiene alta: un 84,1% frente a hospitalizaciones a los 4,5 años de seguimiento y, tras un refuerzo, un 90,6% de protección a los 2,5 años. El seguimiento a siete años no arrojó nuevos problemas de seguridad ni eventos inesperados.

Una investigación local en Argentina confirmó que “no hubo diferencias en el perfil de seguridad entre adultos mayores de 60 años y el resto de la población”, agregó Bonvehí, también miembro del Departamento Científico de la Fundación Vacunar. La inclusión de la vacuna en los programas de inmunización de países como ParaguayColombiaPerúHonduras e Indonesia refuerza su importancia como herramienta preventiva.

Prevención integral y rol comunitario

El control del dengue exige una estrategia integral. Esto abarca desde la eliminación de criaderos de mosquitos y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, hasta la educación sanitaria y la vacunación. El Dr. Orduna subrayó: “Cuando analizamos una vacuna destinada a prevenir una enfermedad tan relevante para la salud pública, no alcanza con observar únicamente los resultados iniciales. El seguimiento a 7 años de un estudio clínico constituye una fortaleza indiscutible”.

La participación comunitaria sigue siendo esencial. Recomendaciones como eliminar recipientes que acumulen agua, limpiar patios y jardines, mantener tanques y depósitos cerrados, usar repelentes y consultar al médico ante síntomas compatibles son medidas que disminuyen el riesgo de contagio. Es decir, pequeñas acciones individuales pueden tener un gran impacto colectivo.

El avance del dengue y la respuesta de los sistemas de salud exigen una combinación de vigilancia, prevención, innovación y compromiso social.