ECONOMÍA

El sector de la carne registró una estabilización de precios tras la recuperación de la oferta de hacienda

Leonardo Rafael, titular de CAMyA, aseguró que la materia prima retrocedió hasta un 7%, brindando un alivio al consumo interno frente a la exportación.

1 mayo, 2026

El mercado de la carne vacuna en Argentina comenzó a mostrar signos de distensión luego de un inicio de año caracterizado por la volatilidad y la escasez de oferta. Al respecto, Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), analizó la situación actual y destacó que la mayor disponibilidad de animales ha permitido encontrar un techo en los valores.

Según el dirigente, este nuevo escenario otorga un “manto de tranquilidad” al bolsillo de los consumidores tras los fuertes incrementos registrados en el bimestre previo.

Para el referente del sector, la clave de esta estabilidad reside en que la hacienda logró establecer un piso tras las turbulencias de los meses de verano. Al respecto, Rafael explicó que el aumento del stock disponible en las últimas semanas fue determinante para frenar la escalada de precios en los mercados concentradores. “En las últimas dos o tres semanas, la hacienda encontró un techo y está marcando un piso, porque ha retrocedido casi un 6% o 7%”, estimó en una entrevista para El Diario de San Rafael.

Esta baja en el valor de la materia prima debería traducirse en una mayor previsibilidad para el comercio minorista en el corto y mediano plazo. El dirigente señaló que, si bien los costos operativos de las carnicerías —como la energía y los alquileres— han subido, el menor precio de la media res les permite mejorar sus márgenes sin trasladar nuevos aumentos al público. “Esto nos indica que no vamos a tener sorpresas en los mostradores por un tiempo largo”, afirmó Rafael para llevar calma a la población.

¿Por qué aumenta la carne?

En cuanto a la formación de precios, desde CAMyA explicaron de forma didáctica cómo se encarece el producto desde que sale del campo hasta que llega al plato. Rafael detalló lo que denominó la “regla del 50%”, una progresión aritmética que explica el costo final de los cortes. El dirigente ejemplificó la cadena de valor de la siguiente manera: “Si pagás 4.000 pesos el kilo vivo, eso se traduce en 8.000 pesos la media res y termina en cerca de 16.000 pesos en el mostrador”.

Por otro lado, el análisis del sector desmitificó el impacto exclusivo de las ventas al exterior como único motor de las subas, resaltando que el mercado interno hoy compite palmo a palmo con los compradores internacionales. Rafael aclaró que, debido a la actual coyuntura económica, los exportadores no poseen una ventaja financiera determinante sobre el consumo doméstico.

Sobre este punto, el empresario opinó que “el consumo interno está en la puja tanto o más que la exportación”, dado que ambos sectores buscan el mismo tipo de animal.

Finalmente, las perspectivas para los próximos meses son optimistas en términos de abastecimiento y estabilidad, con la posibilidad de que aparezcan ofertas en cortes específicos. Según el representante de los matarifes, la estacionalidad de la demanda permitirá que aquellos productos con menor salida durante el otoño y el invierno se comercialicen con descuentos para incentivar las ventas. “Sobre aquellos que no tengan tanta salida en esta época de otoño-invierno, el margen actual permite que se manejen ofertas para motorizar el consumo”, concluyó.