El estrangulamiento del estrecho de Ormuz pone en crisis al Consejo de Seguridad de la ONU
El esfuerzo militar de los Estados Unidos en su guerra contra Iran eleva el gasto público a 39.000 miles de millones de dólares. Han perecido 13 soldados, mas 365 heridos, no dando detalles sobre las circunstancias, ni actualizando los datos en tiempo real.
Una primera resolución, patrocinada por Bahrein y Jordania, adoptada el pasado 11 de marzo por
13 votos a favor, con las abstenciones de Rusia y China, no consiguió restablecer la libre
circulación de navíos que transporten petroleo iraní por el estrecho de Ormuz, obstaculizada por
Téhéran. Sería inminente un segundo texto de Bahrein al Consejo de Seguridad, autorizando a los
barcos el uso de la «fuerza defensiva» si son impedidos de circular por las autoridades iraníes. (1)
Al tener el voto en contra de al menos 1 país, entre los 5 miembros permanentes del Consejo de
Seguridad (Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido), cualquiera de ellos puede
bloquear un proyecto de resolución sobre paz, seguridad y sanciones. No tienen ese poder los 10
miembros no permanentes, que pueden votar o abstenerse, pero no cuentan en el procedimiento.
Estos últimos países rotan cada 2 años. En 2026, figuran Bahrein, Colombia, Dinamarca, Grecia,
Pakistán, Panamá, Somalia, Letonia, Liberia, y República Democrática del Congo.
Es costumbre en el Consejo de Seguridad de la ONU, de no publicar borradores de la
resoluciones mientras se negocian. Según los hábitos históricamente observados, China y Rusia
suelen oponerse a cualquier propuesta que faculte el uso de la fuerza y «escalar» un conflicto,
mientras que los Estados Unidos, y ahora los países del Golfo, como Arabia Saudita y los
Emiratos Arabes Unidos, y otros aliados, se inclinan por apoyar la intervención militar.
Estando interrumpido el tránsito comercial y petrolero por el estrecho de Ormuz, se ha bloqueado
una de las rutas marinas más importante del planeta, por donde pasa un quinto del petroleo
internacional. «Los que mas sufren son las poblaciones mas vulnerables del mundo», alertó el
Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, pidiendo a los beligerantes que encuentren «una
vía pacífica», que ponga fin a la guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel, contra Iran.
Téhéran advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU contra cualquier acción provocadora.
«Estrangulados económicamente y denunciando el terrorismo económico contra el mundo
entero, Bahrein y los Emiratos Arabes Unidos quieren obtener el aval del Consejo de Seguridad
de la ONU para reabrir el estrecho por la fuerza». Guterres observa que se han bloqueado un
tercio de los abonos globales, pudiendo conducir a una escasez grave para las cosechas,
aumentando las hambrunas, necesitándose un mecanismo para que Téhéran deje pasar esos
abonos por el estrecho de Ormuz.
Trascendió que el proyecto de resolución cuyo voto viene postergándose, evoca «un
recurso a la fuerza para proteger a los barcos que intentarían navegar en las aguas
internacional del estrecho, si fueran blancos de los tiros iraníes». El texto en negociación
«autoriza a los estados miembros que actúen a nivel nacional o por intermedio de
asociados navales multinacionales voluntarios, a emplear todos los medios necesarios, de
naturaleza defensiva y proporcional a las circunstancias en el estrecho de Ormuz, y en las
aguas adyacentes» un texto que en el estado actual significaría una carta blanca a la
escalada militar de Iran, que no podría obtener los avales de Rusia y China.
«Francia debería votar en favor de una resolución que vaya en sentido de una
estabilización del estrecho de Ormuz», como ha reiterado Emmanuel Macron en Seul, el 2
de abril pasado, misiones puramente defensivas que preconiza el presidente francés.
«Los países del Golfo quieren el aval del Consejo de Seguridad: si la ventana diplomática,
ya estrecha, se cerrara, dispondrían al menos de esta autorización para entrar en acción».
Bahreïn o los Emiratos Arabes Unidos, justifican el recurso a la fuerza explicando que los
iraníes están dispuestos a llevarse todo por delante en la caída, incluyendo el comercio
mundial. Su «loby» revela sobre todo lo duro que significa para ellos el bloqueo del
estrecho. La producción de petroleo emiratí a caído un 30 %. El bloqueo del estrecho
significa para ellos un viraje estratégico, acechados por 438 misiles balísticos y mas de
2000 drones con que los apunta Téhéran, antes que a Israel.
Mas habituados al rol de mediadores en la región y administrando activos iraníes, los
«emiratiés» han roto toda relación diplomática con Iran, previendo que invocaran el
derecho a la legítima defensa. El entendimiento entre los Estados Unidos y los países del
golfo se observa en los pasillos de la ONU, confirmado por Donald Trump días pasados,
quien agradeció a los «aliados» del Medio Oriente… Ciertos diplomáticos sugieren que
Washington podría apoyarse en lo que resuelva el Consejo de Seguridad de la ONU para
que sus propios planes sean aceptados en un momento oportuno.
Otro dolor de cabeza para los diplomáticos es asegurar el transito del 30% del comercio
mundial de abonos. Se aguardan decisiones cruciales en regiones como el este de Africa
o el sur de Asia. No puede ser reemplazados para más tarde. Los precios podría subir en
junio próximo. Antonio Guterres y 4 agencias «onusianas» han imaginado un mecanismo
de paso de navíos con abonos, que si Iran lo autoriza, podrían alimentar 320 millones de
personas afectadas por la inseguridad alimenticia, hoy 2 veces mayor que en 2019.
Desde Ginebra Juan Gasparini

(1) Le Monde, Paris 4 de abril de 2026.

