A pocos días de su implementación, aún quedan dudas sobre la prohibición de celulares en el CUC
La comunidad educativa debatió la nueva normativa que obligará a los estudiantes a guardar sus dispositivos en cajas institucionales desde el inicio del ciclo lectivo.
1 marzo, 2026
El Colegio Universitario Central (CUC), dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, aplicará un nuevo régimen de resguardo de celulares que generó un fuerte debate no solo en la casa de estudios, sino en la comunidad educativa en general.
El ecosistema escolar comenzó a analizar las implicancias de una vida institucional sin la presencia constante de dispositivos digitales en las aulas, una norma que empezará a regir desde el próximo 5 de marzo y establece un protocolo claro para todos los alumnos al ingresar al establecimiento.
Los estudiantes deberán apagar sus teléfonos o colocarlos en modo avión para luego depositarlos en una caja institucional que permanecerá cerrada durante toda la jornada. Según las autoridades, el dispositivo solo se utilizará cuando un docente lo solicite para una actividad pedagógica específica o ante situaciones excepcionales.
Desde la conducción del colegio sostuvieron que la decisión no representa una sanción ni una prohibición arbitraria para el alumnado. Por el contrario, la dirección orientó la medida a mejorar los niveles de atención en clase y a fortalecer los vínculos personales entre pares. El objetivo principal reside en generar las condiciones ambientales necesarias para alcanzar un aprendizaje más profundo y evitar las distracciones constantes que genera el uso del celular.
La preocupación por los recreos
Sin embargo, el principal punto de conflicto no se centró en las horas de cátedra, sino en la imposibilidad de utilizar los teléfonos durante los recreos. Los estudiantes manifestaron que la desconexión en el aula resulta positiva, pero plantearon serias dudas sobre cómo reorganizarán su rutina diaria en los tiempos libres. La discusión giró en torno a funciones que excedieron las redes sociales, como el uso de herramientas digitales para el estudio.
Los alumnos señalaron que el teléfono cumple un rol fundamental en la organización cotidiana, especialmente para realizar pagos en el buffet mediante billeteras virtuales. También destacaron que utilizan el dispositivo para transferir dinero entre compañeros, consultar material de estudio digital o fotografiar el pizarrón cuando no llegaron a copiar los contenidos.
Esta dependencia tecnológica dificulta la aceptación total de la norma, ya que no todos pueden manejarse exclusivamente con dinero en efectivo o fotocopias físicas.
Por otro lado, un sector de las familias consideró que la medida permite recuperar la concentración necesaria dentro del aula y evita interrupciones innecesarias. Algunos padres destacaron que la restricción limita incluso las comunicaciones que ellos mismos enviaron durante el horario escolar, lo que favorece la autonomía del estudiante.

