Guaymallén: dictan la conciliación obligatoria y Calvente pone el equilibrio fiscal como límite
15 de octubre de 2026
Mientras Trabajo intervenía en el conflicto por el recorte de adicionales, vecinos de Bandera de Los Andes y Arenales denunciaron que municipales que marchaban hacia la comuna volcaron contenedores y desparramaron basura en la calle.
La Subsecretaría de Trabajo dictó este jueves la conciliación obligatoria en la disputa entre la Municipalidad de Guaymallén y sus trabajadores, que el miércoles habían iniciado un paro en rechazo al recorte de adicionales. El intendente Marcos Calvente confirmó la medida y precisó que el municipio y los gremios fueron citados a una audiencia el próximo miércoles a las 9.
Según el jefe comunal, la disposición se conoció entre las 10 y las 10.15. Desde ese momento, sostuvo, las medidas de fuerza deben levantarse y la atención municipal tiene que volver a su ritmo habitual. «A partir de ahora todos los servicios municipales vuelven a la normalidad», afirmó, aunque aclaró que durante la protesta las prestaciones se mantuvieron garantizadas gracias a una reorganización interna.
Enojo vecinal por contenedores volcados en Guyamallén
En paralelo a la definición oficial, la protesta tuvo un episodio que generó malestar en el barrio. Vecinos de la zona de calle Bandera de Los Andes y Arenales denunciaron que un grupo de empleados municipales que se dirigía en marcha hacia el edificio comunal dio vuelta los contenedores y arrojó la basura sobre la calzada.

Los residentes de la zona expresaron su enojo por lo ocurrido: reclamaron que el conflicto salarial terminó afectando la limpieza de sus cuadras y que fueron ellos quienes quedaron con los residuos esparcidos frente a sus casas.
Una negociación con condiciones
De cara a la audiencia, Calvente adelantó que llevará a la mesa una propuesta para revisar la estructura salarial, abierta a lo que planteen los representantes sindicales. Pero dejó en claro el marco dentro del cual se discutirá: «Hay una pauta que es innegociable, que es el equilibrio fiscal».
El intendente atribuyó el ajuste a una fuerte caída de los recursos, tanto de origen nacional y provincial como de la recaudación propia, lo que obligó a recortar gastos en distintas áreas. En ese contexto, anticipó que buscará que la reestructuración mejore la situación de los sueldos más bajos y que el mayor esfuerzo recaiga sobre los más altos. «Nos sentaremos en esa mesa de trabajo y empezaremos en conjunto a delinear una estrategia», señaló.
El origen del conflicto
La disputa se desató cuando la comuna resolvió eliminar un adicional de $325.000 para unos 2.400 agentes con salarios superiores a $1.200.000. Los dos sindicatos que convocaron al paro rechazaron la decisión y sostienen que se trata de un derecho adquirido.
Consultado sobre la duración del recorte, Calvente indicó que por ahora rige solo para este mes y que lo que ocurra en los períodos siguientes se definirá en la negociación con mediación de Trabajo. «La decisión que hemos tomado es para este mes», remarcó. Distinto es el caso de la reducción del 10% en los sueldos de los funcionarios, que se extenderá durante seis meses.
Sueldos y obras, la prioridad
El intendente defendió la medida como una herramienta para cumplir con las obligaciones del municipio y aseguró que el pago de los salarios no corre riesgo. Según explicó, el objetivo es evitar que se resientan los sueldos, los servicios esenciales y el plan de obras, en especial aquellas que ya están en ejecución y muestran un avance significativo.
La audiencia del miércoles será la próxima instancia del conflicto, con un municipio dispuesto a revisar la grilla salarial pero sin correrse del límite presupuestario.


