SOCIEDAD

PAMI: cómo retirar medicamentos sin llevar la receta en papel

 La receta electrónica de PAMI llega a las farmacias y permite retirar medicamentos con DNI y credencial. Cómo opera CUP y cuándo hace falta una receta en papel.

15 de septiembre de 2026 

Llegar a la farmacia y descubrir que falta un documento puede convertir un trámite sencillo en una complicación. Para evitar viajes innecesarios, los afiliados de PAMI deben conocer cómo funciona la receta electrónica, qué papel cumple la plataforma CUP y cuáles son los tratamientos que todavía requieren documentación impresa.

Aunque suele mencionarse como una herramienta para acceder a medicamentos, CUP —Clave Única PAMI— es, en realidad, la plataforma utilizada por médicos y otros prestadores habilitados. El afiliado no necesita ingresar al sistema, crear una contraseña ni descargar una aplicación para buscar sus prescripciones. Es el profesional quien accede, valida su identidad y genera la receta electrónica que luego queda disponible para su dispensa.

Cómo funciona el sistema CUP de PAMI
Para ingresar al sistema de recetas, los profesionales deben utilizar su usuario y clave de CUP. La primera vez también tienen que validar su identidad con el Renaper mediante el número de DNI, el número de trámite del último documento emitido y el sexo registrado. Después vinculan una aplicación de autenticación mediante un código QR. Esa herramienta genera una clave temporal de seis dígitos que el sistema solicita cada 24 horas o cuando se cambia de dispositivo, según detalla el portal oficial para prestadores de PAMI.

Una vez completado el acceso, el médico carga la indicación y la firma electrónicamente. La receta se envía de forma automática al sistema consultado por las farmacias adheridas. PAMI puede avisarle al afiliado mediante un mensaje de texto o un correo electrónico que la prescripción ya está disponible, aunque esa notificación no es obligatoria para retirar el producto. La persona puede acercarse directamente con su DNI y credencial. También está permitido que concurra alguien de su confianza con esa documentación.

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Cuándo todavía se necesita una receta impresa

La eliminación del papel no alcanza a todas las prestaciones. Para medicamentos oncológicos y tratamientos especiales, el médico debe imprimir la receta electrónica y agregar su firma y sello originales. En el caso de los psicofármacos, además de la prescripción enviada por el sistema, el afiliado debe llevar un duplicado en papel. Estas excepciones responden a circuitos específicos de control y dispensación, por lo que conviene consultar al profesional antes de dirigirse a la farmacia.

Si la receta no aparece, la primera recomendación es verificar con el médico que haya sido emitida correctamente. También conviene confirmar que la farmacia trabaje con PAMI y llevar la credencial vigente junto con el DNI. Una captura de pantalla, el correo o el mensaje recibido pueden ayudar a localizar la prescripción, pero no reemplazan la validación realizada dentro del sistema. Tampoco es aconsejable compartir contraseñas, códigos temporales ni otros datos de acceso.

Qué pasa con las recetas manuscritas

Desde el 1° de enero de 2025, la receta electrónica es la modalidad vigente para prescribir medicamentos en el país. Las plataformas utilizadas deben estar registradas ante el Ministerio de Salud e incluir la identificación del profesional, los datos del paciente, el medicamento indicado, la fecha y la firma digital. La medida busca mejorar la trazabilidad, reducir errores de interpretación y facilitar el intercambio de información con las farmacias, de acuerdo con la información oficial sobre receta electrónica.

La normativa conserva la receta manuscrita como una alternativa excepcional. Puede utilizarse en zonas de difícil acceso, lugares sin conectividad o durante interrupciones eventuales de los sistemas. El Boletín Oficial identifica al papel con firma manuscrita como soporte de contingencia ante problemas tecnológicos. Para los afiliados de PAMI, la regla práctica es sencilla: DNI y credencial alcanzan para la mayoría de los medicamentos, pero los psicofármacos, tratamientos oncológicos y prestaciones especiales requieren revisar previamente la documentación adicional.