Desgarrador: una pareja de jubilados mendocinos trabajan cuidando coches para costear sus medicamentos
Antonio y Juana, una pareja que percibe el haber mínimo, recurren al cuidado de vehículos para cubrir los gastos de salud que su obra social no alcanza a costear.
8 enero, 2026
ntonio (85) y Juana (80) son dos jubilados mendocinos que, a pesar de haber trabajado toda su vida, hoy perciben el haber mínimo y deben recurrir a trabajos informales para subsistir.
El hombre explicó que su principal motivación para seguir activo es la necesidad económica extrema, ya que gran parte de su ingreso mensual se esfuma en la farmacia. “Soy jubilado, cobro la mínima y esto me ayuda a comprar los remedios”, afirmó Antonio a Canal 9 sobre su labor cotidiana: hacer de trapito en una plaza.
La pareja enfrenta jornadas extensas que a menudo terminan entrada la noche, encontrando el uno en el otro el apoyo necesario para continuar. Antonio destacó que la compañía de su esposa es fundamental tanto en lo operativo como en lo anímico durante las horas de trabajo en la calle. Al respecto, el jubilado relató con sencillez la dinámica de su hogar: “Estamos los dos solos, por eso viene conmigo”.
A pesar de contar con la cobertura de OSEP, los descuentos resultan insuficientes frente a la escalada de precios en los fármacos de alta complejidad. Antonio detalló que debe costear de su bolsillo el 60% del valor de tratamientos críticos para la presión y la neuralgia, una cifra imposible de pagar solo con la jubilación. “Son muchos remedios y son carísimos. Tener que pagar el 60% es muchísimo para mí”, confesó con angustia sobre su situación financiera.
La trayectoria de Antonio estuvo marcada por el esfuerzo constante en empleos rurales y tareas de limpieza, aunque la falta de aportes derivó en su actual realidad previsional. Lejos de rendirse, el hombre defendió su derecho a mantenerse independiente y activo para preservar su salud mental frente a la pobreza. “Siempre fui pobre, siempre trabajé de todo. Nunca pedí nada regalado”, recordó al repasar una vida de sacrificios y trabajo duro.
Finalmente, el jubilado remarcó que su labor se basa en el respeto mutuo con los conductores y que se niega a ser una carga para sus hijos. Su filosofía de vida se centró en la dignidad del trabajo por sobre la asistencia, valorando la solidaridad espontánea de la gente de su barrio. “No quiero depender de nadie, quiero mantenerme a mí mismo”, sentenció Antonio para reafirmar su voluntad de seguir adelante por sus propios medios.

