Fruta industrializada mendocina: como la competencia internacional desafía al sector local
14 de junio de 2026
El presidente de la CAFIM, Raúl Giordano, analizó el impacto de las importaciones y la necesidad de mejorar la competitividad de la producción mendocina.
El sector de la fruta y la hortaliza industrializada en Mendoza atraviesa un escenario de fuerte apertura comercial tras el balance de los primeros seis meses del año.
Raúl Giordano, presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de la provincia de Mendoza (CAFIM) y vicepresidente de Economías Regionales, analizó esta realidad y advirtió: «En los últimos dos años hemos entrado en una competencia internacional que hace que tengamos que estar preparados para competir interna y externamente».
El dirigente empresarial explicó que, más allá de las importaciones tradicionales de productos que no se cultivan en la región, la novedad radica en el ingreso de mercadería que compite de forma directa con la producción local. Según precisó el titular de la cámara a Radio Regional, en el último tiempo «se han agregado algunos productos importados, sobre todo en la línea roja, línea de tomates, con algunas salsas, con algunos tipos de Italia, sobre todo».
A pesar de la inserción de estos alimentos de origen europeo en los supermercados, el factor económico mantiene bajo resguardo el consumo masivo de las marcas locales. Con respecto al posicionamiento en los puntos de venta, Giordano detalló que los productos extranjeros «tienen algún consumo, pero los precios son superiores a los productos nacionales», una brecha que provoca que la mercadería mendocina resulte más accesible para los consumidores.
Sin embargo, la preocupación mayor se concentra en el ingreso de insumos industriales semielaborados que afectan los niveles de procesamiento en las plantas locales. El referente de CAFIM denunció que «hay empresas que prácticamente no han elaborado y han importado pasta», una maniobra comercial impulsada por ventajas en el precio y el financiamiento externo, y calculó que el volumen de pasta importada ya ronda entre el 20 y el 25 por ciento del mercado.
Para mitigar el impacto de estas facilidades importadoras, las firmas del sector buscaron colocar sus manufacturas terminadas en distintos mercados extranjeros, logrando despachos de tomate pelado y salsas hacia Brasil e Inglaterra. No obstante, Giordano reconoció que esta vía de escape comercial «no llega a compensarlo en un 100%» y concluyó que la flexibilización de la economía obligó a las empresas a romper la burbuja interna, obligándolas a readecuar sus costos de producción.

