Regreso a clases: la DGE lanzó el programa “UPD 360” para regular los festejos estudiantiles
El protocolo incluyó un compromiso firmado por los padres y priorizó el cuidado de la salud sobre las sanciones.
24 febrero, 2026
La Dirección General de Escuelas (DGE) implementó este año un protocolo formal denominado “UPD 360” para abordar los desafíos que plantea el “Último Primer Día” en el nivel secundario.
Carina Gannam, titular de la Dirección de Acompañamiento Escolar (DAE), explicó que esta estrategia busca involucrar a todo el núcleo familiar en la prevención de excesos. Según detalló la funcionaria en una entrevista con El Diario de San Rafael, “este año el UPD es ‘360’ porque lo hemos contemplado antes, durante y después”, lo que marcó un cambio en la forma de gestionar el regreso de los adolescentes a las aulas tras los festejos nocturnos.
Una de las principales novedades del programa fue la incorporación de un acta de compromiso que deben suscribir los adultos responsables y subraya la prohibición del consumo de alcohol en menores y estableció las condiciones de seguridad en las que los jóvenes debieron presentarse en los establecimientos. Sobre esta medida, Gannam añadió: “El protocolo incorpora un acta de compromiso que firman los padres, donde se plantea el contexto de cuidado y la responsabilidad de los adultos”. De esta manera, el gobierno escolar busca que las familias asumieran un rol activo en el control de las conductas previas al inicio de clases.
También el protocolo estableció pautas claras para el ingreso a las escuelas, priorizando la integridad física de los alumnos por sobre la asistencia académica inmediata. En caso de detectarse un estudiante con signos de intoxicación, la normativa indica que debe ser separado a un lugar de resguardo bajo supervisión adulta. Al respecto, la titular de la DAE comentó: “No ingresa al aula ni tiene clases. Es una cuestión de cuidado y humanidad; no podemos dejarlo solo en la vereda”. La medida estipula que los padres debieron concurrir de manera inmediata al edificio escolar para retirar a sus hijos en estas condiciones.
Desde una perspectiva pedagógica, la DGE planteó que el error debe transformarse en una oportunidad de aprendizaje y no solo en un motivo de castigo. Al respecto, Gannam sostuvo que “la prohibición en sí misma no constituye ninguna lección” y enfatizó la necesidad de educar para la vida. No obstante, la funcionaria aclaró que la institución mantiene vigentes sus herramientas disciplinarias para casos de violencia o daños materiales. “En casos de intoxicación, nos compete un abordaje de salud y prevención. Si solo castigamos, no educamos”, señaló para diferenciar las situaciones de riesgo sanitario de las faltas de conducta tradicionales.
Finalmente, el programa hizo hincapié en el acompañamiento posterior al evento mediante la intervención de equipos especializados en consumos problemáticos. El objetivo central es dotar a los alumnos de quinto año de herramientas de autocuidado que les sirvieron más allá del ámbito escolar. Para cerrar la presentación del plan, la directora de la DAE declaró: “Los límites tienen que estar puestos desde la familia, en principio. La escuela pone otros límites delimitados en su código de convivencia”.
Con este enfoque integral, la provincia buscó reducir los incidentes asociados a esta festividad estudiantil a través de la coherencia entre el hogar y la institución.

