Estados Unidos vota en unas elecciones de medio término que ponen en juego el control de Donald Trump sobre el Congreso

La contienda, que representa un juicio nacional sobre los primeros dos años de gestión del mandatario, definirá la composición de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado, además de las gobernaciones de 36 estados

Estados Unidos vota en unas elecciones de medio término que ponen en juego el control de Donald Trump sobre el Congreso (REUTERS)Estados Unidos vota en unas elecciones de medio término que ponen en juego el control de Donald Trump sobre el Congreso (REUTERS)

03 Nov, 2026

Los estadounidenses votan este martes en las elecciones de medio término de Estados Unidos, unos comicios que pondrán a prueba la segunda presidencia de Donald Trump y podrían arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso, en medio del descontento por el aumento del costo de vida, la inflación y la guerra contra Irán.

La contienda representa un juicio nacional sobre la gestión del mandatario, cuyo nivel de aprobación se mantiene cerca del 30%, y amenaza con alterar el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas aspiran a recuperar la Cámara de Representantes y también cuentan con posibilidades de conquistar el Senado, lo que limitaría la capacidad del presidente para impulsar su agenda legislativa y realizar nombramientos en los principales cargos del Gobierno y del Poder Judicial.

En total, los estadounidenses elegirán a los ocupantes de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado. También estarán en disputa las gobernaciones de 36 estados. Para recuperar el control de ambas cámaras, los demócratas necesitan obtener tres bancas adicionales en la Cámara baja y lograr una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado.

Una eventual derrota republicana en la Cámara de Representantes permitiría a la oposición bloquear iniciativas legislativas de Trump e impulsar investigaciones de amplio alcance sobre su administración. La pérdida del Senado también pondría en riesgo la capacidad del presidente para designar jueces de la Corte Suprema y altos funcionarios federales.

El resultado llega en un contexto de malestar económico. Trump regresó a la Casa Blanca el año pasado con la promesa de reducir los precios, pero la inflación, los aranceles y el encarecimiento de los combustibles, en medio del conflicto en Medio Oriente, afectaron el poder adquisitivo de los estadounidenses.

En total, los estadounidenses elegirán a los ocupantes de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado (REUTERS)En total, los estadounidenses elegirán a los ocupantes de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado (REUTERS)

Los republicanos, por su parte, defienden que los recortes impositivos impulsados por Trump y las restricciones a la inmigración beneficiarán a los ciudadanos. Además, presentan a los candidatos demócratas como representantes de posiciones radicales de izquierda.

Sin embargo, el presidente apenas abordó la economía durante su última aparición pública de campaña, el lunes, y dedicó buena parte de su discurso a hablar de las controvertidas obras de renovación del estanque Reflecting Pool, en Washington.

“Este es el último día antes de las elecciones de medio término, las más importantes de nuestra vida, creo”, afirmó Trump 26 minutos después del inicio de su intervención, antes de regresar al tema de las reformas en la capital.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó el discurso como un “mensaje de cierre patético”. Entre los simpatizantes republicanos, sin embargo, persiste la confianza en una victoria.

Aunque los republicanos mantienen una mayoría de 53 contra 47 escaños en el Senado, la disputa electoral también se extendió a estados tradicionalmente conservadores, como Kansas, Texas, Iowa, Ohio y Alaska. Los demócratas, a su vez, deben defender bancas en territorios competitivos, entre ellos Michigan, donde una disputa interna llevó a la congresista Haley Stevens a respaldar al republicano Mike Rogers en lugar del candidato de su partido, Abdul El-Sayed.