Vladímir Putin intensifica la guerra económica contra Ucrania al amparo de Donald Trump
Kirill Dmitriev, enviado del Kremlin ante Estados Unidos. Foto: Reuters.
Pactado entre Donald Trump y Vladímir Putin, el gobierno ruso vuelve a exportar gasóleo a los Estados Unidos. Un barco despachado por el Kremlin navega hacia Nueva York con 40.000 toneladas de carburante, acompañando el incremento de los bombardeos de Moscú contra Ucrania. El «deal» entre los 2 mandatarios, acrecienta la distancia entre Estados Unidos y Europa, reforzando el entendimiento entre las 2 superpotencias, que parece acrecentarse.
El gesto acompaña el retorno de empresas norteamericanas hacia el mercado petrolero ruso, que tendría programada la creación de una empresa mixta para explotar yacimientos de hidrocarburos a lo largo de Sakhailine, en el extremo oriente ruso. La venta de activos petroleros internacionales de Lukoil, la segunda empresa rusa, precedería a inversiones asociadas a la Casa Blanca, en vías de finalizarse.
Otras propuestas estarían al estudio, como el acceso de compañías aéreas estadounidenses al espacio aéreo ruso para vuelos comerciales, una cooperación para aprovisionar de titanio y la transferencia de gas hacia Europa vía el gasoducto Nord Stream, bajo sanciones de la UE. Concertadas por Kirill Dmitriev, enviado del Kremlin a los Estados Unidos y director general del Fondo de Inversiones rusas, tales proyectos están teóricamente suspendidos, a la espera de negociaciones entre Kiev, Moscú y Washington, previstas en Abou Dhabi, aun sin fecha.
Se añade que la empresa norteamericana «Polar Train LNG», cuyo principal inversor es Gentry Beach, un hombre de negocios texano próximo de Donald Trump, ha montado una alianza con la parte rusa sin esperar el levantamiento de sanciones. Dicha empresa participa en la construcción de un terminal para producir y exportar gas natural de Alaska, una obra de 22,4 miles de millones de dólares, que reforzarían la participación norteamericana en los mercados de la energía.
A su vez, «Polar Train LNG» se alió con la empresa rusa «Novatex», actualmente bajo sanciones norteamericanas. Joel Riddle, expresidente y director general de la primera, acusa a su ex-empleador, de haber aceptado un financiamiento ruso oculto para compartir tecnologías, desacatando sanciones. Las tratativas finalizaron en Dubai entre representantes de «Polar Train LNG» y el director de la casa madre de «Novatex», Leonid Mickelson.
Las negociaciones en Estados Unidos sobre el combustible ruso son objeto, tanto como el petróleo y sus derivados, de una prohibición a su importación desde el 8 de marzo de 2022. Donald Trump y su entorno sueñan cooperar con Rusia, concretamente en el ártico. Buscarían levantar las sanciones que pesan sobre la terminal «Arctic LNG-2» de «Novatex», en Mourmansk, contrapartida de inversiones rusas en el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL), en Alaska.
«Novatex» tiene perspectivas de ganar, una vez que se saque de encima las sanciones, para poder extender su clientela y logística, pero es aún difícil de medir qué partido pueden obtener los Estados Unidos, primer exportador mundial de GNL, dotado de gigantescas terminales de licuefacción, es decir en la transformación de gas en líquido. No hay que perder de vista la decisión de la Unión Europea (UE) de cesar de importar GNL ruso a partir del 1 de enero de 2027.
La UE va a tener entonces que encontrar otros aprovisionadores, concretamente de Estados Unidos, que podrían revenderles el GNL ruso. Antes que sancionar el gas licuado, a Europa quizá le convendría más comprar todo imponiendo un impuesto que podría servir a financiar la ayuda financiera a Ucrania, según Sergueï Aleksashenko, ex alto cargo en el gobierno de Putin.
Afirma que «la economía ucraniana está en muy mala situación, peor que Rusia», deplorando que el costo de la reconstrucción de Ucrania no figure más en las agendas de discusiones. Nadie sabe qué hacer, incluso si la guerra se termina mañana. Ucrania necesitará inversiones gigantescas. En febrero pasado, el Banco Mundial evaluaba sus necesidades en 600 miles de millones de dólares para la reconstrucción. Esa suma es hoy más alta. Se habla de 1000 millones. ¿Quién estaría dispuesto a invertir en el sector energético, temiendo no recuperar esa suma?
Aún no se ha definido nada de un hipotético encuentro, que podría ser en Abou Dhabi. »No hay que esperar nada», ha prevenido Iouri Ouchakov, consejero diplomático del presidente ruso, en un encuentro con periodistas el pasado 27 de octubre. Explicó que las «demandas fundamentales» de su país deben ser respetadas a la letra. Luego ironizó sobre la participación de europeos, explicando que podría ir a Abou Dhabi, «si compran los billetes, pero nadie va a invitarlos a la mesa de negociaciones».
Ese mismo 27 de octubre, el llamado telefónico del Presidente finlandés, Alexander Stubb, y del primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, a Vladímir Putin, no produjo efectos. Los 2 dirigentes fueron sumergidos por el curso magistral del duelo del Kremlin sobre la historia medioeval de los eslavos durante la mayor parte de los 90 minutos que duró la entrevista.
Sergueï Lavrov, jefe de la diplomacia rusa, durante la última cumbre Rusia-África, celebrada recientemente en Moscú, dijo que «aparentemente, no se ha dicho nada nuevo. Esta guerra va a continuar. Incluso diría que corre el riesgo de agravarse». Mientras, Donald Trump, «sigue celebrando acuerdos económicos potenciales con Moscú, que van más allá del Gas Natural Licuado (GNL). Las negociaciones de paz consensuales entre Kiev y Moscú parecen de alejarse».
No obstante, Donald Trump y Vladímir Putin, podrían encontrarse en el correr del presente mes de noviembre, según el jefe de la diplomacia estadounidense, al margen de una reunión del G20 en Atlanta, Georgia. Marco Rubio declaró también haber discutido con Sergeï Lavrov, su homólogo ruso, de una posible interacción entre los 2 jefes de Estado en la próxima cumbre de la cooperación para Asia y Pacífico, prevista para el 18 y 19 de noviembre en China.
Desde Ginebra, Juan Gasparini.
Fuente consultada, Le Monde Paris, 11 de octubre de 2026


