La economía en “serrucho”: por qué la actividad alterna subas y bajas y qué se prevé para el segundo semestre
La dinámica del PBI atraviesa una fase con avances y retrocesos mensuales. Las previsiones de crecimiento para 2026 se recortaron, en un contexto de consumo estancado, crédito restringido y desafíos en industria y construcción
13 Jun, 2026
La economía argentina atraviesa una fase de marcada volatilidad en su nivel de actividad, con avances y retrocesos alternados que los analistas describen como una dinámica de “serrucho”. El primer cuatrimestre de 2026 mostró un patrón oscilante: crecimiento en enero, caída en febrero, rebote en marzo y una nueva contracción estimada en abril, de acuerdo con informes de distintas consultoras privadas y fuentes del sector. Si bien se espera crecimiento para 2026, la mayor parte de los pronósticos recortaron la cifra por debajo del 3,5 por ciento.
La lectura de analistas y consultoras coincidió en que la dinámica enfrenta un ciclo de estancamiento con oscilaciones mensuales, donde la recuperación aparece fragmentada y condicionada por múltiples factores. Entre los principales desafíos, se encuentran la debilidad del consumo interno, efectos persistentes del endurecimiento del crédito, presión de la competencia externa sobre la industria, falta de reactivación de la obra pública, impacto de las tarifas en el ingreso disponible y la influencia de factores climáticos sobre el agro.
Aunque algunos sectores como energía y minería logran sostener un ritmo de crecimiento, la actividad general permanece sujeta a vaivenes y sin señales claras de consolidación, con un comportamiento “a dos velocidades”: expansión del agro, la minería y la energía, y letargo en industria y construcción.
El dato oficial del EMAE de abril, que se publicará el 29 de junio, será clave para medir la profundidad del retroceso y anticipar si la economía podrá superar la dinámica de “serrucho” o si este patrón se extenderá a la segunda mitad del año.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó en la última semana que la construcción y la industria manufacturera registraron una caída interanual de 2,8% en abril. En la comparación mensual, el primer sector se contrajo 4% y el segundo 2,1%. Estos guarismos anticiparon que el cuarto mes del año habría exhibido una desaceleración en relación con marzo.
Según la consultora LCG, el escenario actual no permite anticipar una consolidación de la recuperación de ninguno de los dos segmentos, que son clave en materia de empleo. “No prevemos que se consolide una recuperación en ninguno de los dos sectores en el corto plazo”, afirmó en su último informe, y sostuvo que el “serrucho” combinó factores estructurales y coyunturales.
LCG destacó que, en la industria, la demanda interna sigue limitada por la pérdida de poder adquisitivo. Al mismo tiempo, aumentan las presiones competitivas derivadas de una mayor apertura comercial y del atraso cambiario. En la construcción, aunque el sector quedó más protegido frente a la competencia externa, su recuperación continúa condicionada por la ausencia de reactivación en la actividad y los salarios, además del freno de la obra pública.
Crédito, ingresos y clima: los factores detrás del subibaja
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, coincidió con el diagnóstico y vinculó la dinámica con la debilidad de la demanda interna. El desempeño de los sectores vinculados al mercado doméstico alterna meses de rebotes y caídas, consolidando lo que describe como “una larga trayectoria de estancamiento”.
Casas atribuyó parte de este comportamiento al deterioro del crédito, que se agravó tras la fuerte suba de encajes bancarios implementada durante 2025.
“El aumento de la morosidad, producto de la fuerte suba de encajes bancarios implementada durante 2025 que elevó las tasas de interés reales, frenó el crédito y la recuperación de la demanda interna”, remarcó Casas. Aunque las condiciones se normalizaron parcialmente, los efectos de ese endurecimiento monetario persistieron.
En la construcción, aunque el sector quedó más protegido frente a la competencia externa, su recuperación continúa condicionada por la ausencia de reactivación.
A esto se suma la erosión del ingreso disponible en los hogares. Aunque la inflación desaceleró en los últimos meses, una proporción creciente de los ingresos familiares se destina a gastos fijos como servicios y transporte, lo que reduce la capacidad de consumo en otros rubros. Este fenómeno impacta de manera directa en el consumo masivo, según EcoAnalytics.
Continuidad del patrón y estimaciones del EMAE
La consultora 1816 reforzó la idea de que el “serrucho” es una característica estructural de la coyuntura. “La caída de industria y construcción confirma que, por fuera de sectores como energía y minería que experimentan el lado positivo de la ‘recuperación en forma de K’, la actividad económica atraviesa una etapa de ‘serrucho’”, sostiene el informe. La serie desestacionalizada del Estimador Mensual de Actividad Económica pasó en pocos meses de un máximo histórico en diciembre de 2025 a un mínimo de 14 meses en febrero de 2026, y luego a un nuevo máximo en marzo. “Si bien es probable que la actividad se haya contraído en abril, no sorprendería que de mayo en adelante continúe el serrucho”, anticiparon desde la consultora.
Para la consultora Equilibra, el comportamiento irregular de la economía se vuelve más notorio cuando se observa la evolución mensual del EMAE. “Luego de la expansión de marzo (3,5% mensual), la actividad mantendría en abril la dinámica de ‘serrucho’ que se observa desde febrero de 2025 (9 de 15 meses con caídas mensuales)”, resumió el reporte. El sector agropecuario, que en abril tiene un peso mayor en el indicador agregado, se vio afectado por la demora en la cosecha de soja debido a lluvias excesivas, un efecto que se revertiría en mayo. Excluyendo al agro, el EMAE habría registrado una caída mensual desestacionalizada de 0,3% en abril, tras haber crecido 2,8% en marzo.
El informe de Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF) aporta cifras concretas sobre el desempeño del primer cuatrimestre. Según su índice IGA-OJF, el nivel general de actividad registró en abril una variación del 0,0% anual, acumulando una baja de 0,3% en los primeros cuatro meses del año. En la medición desestacionalizada, la actividad cayó 0,7% respecto a marzo.
En la consultora OJ Ferreres destacan: «Deberíamos ver una paulatina mejora de los sectores más golpeados»
“No esperamos que esta dinámica de marcha a dos velocidades cambie en el corto plazo, pero deberíamos ver una paulatina mejora de los sectores más golpeados”, proyectaron desde la consultora OJF. El análisis resaltó que algunas condiciones macroeconómicas muestran signos de mejora y, si la inflación retoma su proceso de desaceleración, podría observarse una recuperación en los ingresos de las familias y en la confianza de los consumidores.
Gabriel Caamaño, economista de la consultora Outlier, destacó que los primeros datos oficiales de actividad de abril de 2026 confirman el escenario anticipado por los indicadores primarios: “Arrancaron a llegar los indicadores oficiales de actividad de abril de 2026, por ahora, sacando minería, todo dio caída mensual significativa para las series con ajuste estacional. Minería no, pero sí desaceleró”.
Desde su perspectiva, abril habría sido un mal mes para el EMAE, aunque no tan negativo como febrero. “Sería un serrucho con tendencia aún positiva, por eso la tendencia ciclo es positiva. Léase, se cumple también que no es caída/recesión, pero sí un dinamismo bastante por debajo de lo esperado”, analizó.
Menos crecimiento en 2026
El Presupuesto 2026, que fue aprobado por el Congreso a fines de 2025, contempla un crecimiento económico de 5% para todo el año. La estimación oficial es la única que proyecta un avance de esa magnitud, ya que el resto de los pronósticos se sitúa entre 2,8% y 3,6 por ciento.
El último informe del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) anticipa que el Producto Bruto Interno (PBI) ajustado por estacionalidad registraría un aumento de 1,2% durante el segundo trimestre. Esta cifra implica una mejora respecto al relevamiento anterior, con ajustes de 0,1 y 0,2 puntos porcentuales.El Banco Mundial recortó a la baja las proyecciones de crecimiento y proyecta que la economía argentina crecería 3,6% en 2026 (Foto: Reuters)
Para el tercer trimestre, la proyección se mantuvo en un crecimiento de 0,9%. En el promedio anual, el REM estimó que el PBI real sería 2,9% superior al promedio de 2025, una mejora de 0,1 punto porcentual frente a la medición previa. Dentro del grupo de los diez principales pronosticadores, se esperó que el PIB avanzara 2,8%en 2026, una suba de 0,2 puntos porcentuales respecto de la encuesta anterior.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía nacional, según el último informe de Perspectivas Económicas.
El organismo internacional estimó que el PBI argentino crecerá 2,8% en 2026 y 3,5% en 2027, porcentajes que reflejan un recorte desde el 3% y el 3,9% respectivamente del cálculo anterior. El documento resaltó que el avance estará “impulsado principalmente por las exportaciones de los sectores energético, minero y agropecuario”.
En tanto, elBanco Mundial (BM) recortó en 0,4 puntos porcentuales su previsión de crecimiento para la economía argentina este año. Aunque sigue siendo la estimación más optimista, sacando al Gobierno: previó una expansión de 3,6%, según surge del informe Perspectivas Económicas Mundiales.
Las proyecciones actualizadas del BM quedaron por debajo de las difundidas en enero, en una revisión que abarcó a varias economías. El reporte señaló que el conflicto en Medio Oriente influyó en la economía global al generar un aumento de la incertidumbre, subas en los precios de la energía y nuevas presiones inflacionarias.

