SOCIEDAD

Disidencia controlada: la estrategia del Gobierno mendocino para esquivar el costo de la Zona Fría

El proyecto recibió media sanción en la Cámara de Diputados con el fin de reducir los subsidios energéticos que alivian los costos de la tarifa de gas en zonas donde las temperaturas en invierno son realmente heladas, algo que encendió la alarma en territorio mendocino.

29 mayo, 2026

Uno de los debates que más tensión genera por estas horas en el Congreso de la Nación es el de la eliminación del régimen de Zona Fría, que comienza a reflejar un terreno en el que se dirime la compleja relación entre el Gobierno Nacional y la provincia de Mendoza.

El proyecto recibió media sanción en la Cámara de Diputados con el fin de reducir los subsidios energéticos que alivian los costos de la tarifa de gas en zonas donde las temperaturas en invierno son realmente heladas, algo que encendió la alarma en territorio mendocino.

Sin embargo, para que la iniciativa quede firme, debe ser aprobada por el Senado, donde se augura una postura contrapuesta de parte de los senadores mendocinos que responden al gobernador Alfredo Cornejo en lo que parece aplicar una lógica de doble ventanilla frente a las exigencias de la Casa Rosada.

Durante la votación en la Cámara baja, tanto Lisandro Nieri como Pamela Verasay dieron el visto bueno al proyecto del Gobierno del presidente Javier Mileise supone, a cambio de la reactivación de fondos de coparticipación y la reactivación de obras paralizadas.

Ambos diputados responden al mandatario provincial, por lo que el voto a favor parece responder a una suerte de pragmatismo fiscal bajo una estrategia de cooperación con el fin de mantener la estructura presupuestaria de la provincia.

No obstante, la norma ahora deberá tratarse en la Cámara alta, donde queda en evidencia la naturaleza de la maniobra de equilibrio que por estas horas ensaya el propio Cornejo.

Es que los senadores Rodolfo Suarez Mariana Juri ya anunciaron que su votación será en contra de la iniciativa exponiendo la necesidad de evitar un frente interno ante el inminente impacto que provocará el aumento de las tarifas sobre unos 400 mil hogares en la provincia.

Este futuro rechazo en el Senado será, en todo caso, el que amortigüe el costo político, permitiendo que la misma fuerza que facilitó la media sanción en Diputados se exhiba como defensora de los intereses de la provincia frente al ajuste que encara el Gobierno nacional.

Asimismo, la postura de Suarez se explica por el condicionamiento de su pasado, siendo que el régimen de Zona Fría fue fuertemente defendido durante su paso por la Casa de Gobierno de Mendoza.

Un voto afirmativo de su parte implicaría contradecir su propio historial y dinamitaría su credibilidad ante el electorado, un lujo que el oficialismo mendocino parece haber optado por evitar habilitando la disidencia controlada dentro del Congreso.

Claro está que esta aparente contradicción está totalmente calculada, siendo el Ejecutivo mendocino quien busca maximizar los beneficios que pueda recibir la provincia en cada etapa del trayecto legislativo.

Es que al dividir el comportamiento de los legisladores nacionales que responden a Cornejo, este logra presentarse ante la Casa Rosada como un aliado responsable y dialoguista que cumple con los acuerdos en la Cámara baja pero que de forma simultánea se presenta ante la sociedad como un guardián de los bolsillos de los ciudadanos mendocinos en el Senado.

Esta estrategia lo que termina por demostrar es que hay cierta necesidad a mostrar alineamiento con el Gobierno nacional pero sin ceder ante los aparentes riesgos políticos asegurando recursos esenciales para el territorio provincial