SOCIEDAD

Mendoza registró una histórica caída en la mortalidad infantil durante 2025

La tasa descendió a 6,3 por cada mil nacidos vivos, lo que posicionó a la provincia entre los distritos con mejores indicadores sanitarios del país.

25 marzo, 2026

Mendoza alcanzó en 2025 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia reciente al registrar 6,3 decesos por cada 1.000 nacidos vivos, según los datos provisorios del Ministerio de Salud y Deportes. Esta cifra representó una disminución del 19% en comparación con el año anterior y ubicó a la jurisdicción entre las cinco provincias con mejores registros a nivel nacional.

Las autoridades destacaron que este avance respondió tanto a la mejora de indicadores socioeconómicos generales como a la aplicación del Plan Integral para la Reducción de la Mortalidad Materno-Infantil, cuya meta final es llegar a un índice de 5 para el año 2027.

El éxito de la gestión se cimentó en siete ejes estratégicos que buscaron garantizar un acceso equitativo y de calidad al sistema de salud. Entre las acciones principales, se destacó la planificación de embarazos mediante la entrega de anticonceptivos y educación sexual, junto con una búsqueda activa de personas gestantes en barrios y escuelas. Para fortalecer este seguimiento, se implementó el botón de alerta “Vigilancia Prenatal” en la Historia de Salud Integrada, una herramienta digital que permitió a los profesionales detectar tempranamente embarazos de alto riesgo o situaciones de vulnerabilidad social extrema.

La infraestructura hospitalaria también atravesó un proceso de optimización crítica, con la recategorización de todas las maternidades provinciales entre finales de 2024 y mediados de 2025. El plan exigió el cumplimiento de normas de bioseguridad y atención neonatal especializada, promoviendo que las unidades de neonatología mantuvieran estándares de alta complejidad.

Además, se incorporó como estrategia novedosa el dosaje voluntario de sustancias psicoactivas para abordar consumos problemáticos que pudieran afectar la salud del binomio madre-hijo, buscando siempre una intervención temprana y preventiva.

En el ámbito de la atención primaria, el Ministerio reforzó las campañas de vacunación obligatoria y el control del niño sano en los centros de salud locales. Así, el programa puso especial énfasis en la promoción de la lactancia materna exclusiva y en la entrega de suplementos nutricionales en los casos de mayor necesidad.

Estas medidas se complementaron con un sistema de vigilancia epidemiológica riguroso que analizó “la causa raíz de cada caso” para ajustar los protocolos médicos de manera continua y evitar fallecimientos por causas que son prevenibles mediante el sistema público.

Desde la cartera de Salud subrayaron que “la disminución de la mortalidad infantil es una prioridad sanitaria y un indicador clave del funcionamiento del sistema”. Los resultados obtenidos durante el último ciclo reflejaron el impacto de políticas públicas integradas que articularon a ginecólogos, obstetras y trabajadores sociales.