Donald Trump embiste contra las remesas y Argentina es la menos golpeada
El paquete impositivo ya obtuvo la media sanción y una de las medidas implica un impuesto a los envíos de dinero al exterior de parte de ciudadanos no estadounidenses.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó por un estrecho margen el paquete económico del presidente Donald Trump (en realidad, una extensión de la reforma fiscal de su primer mandato de 2017), que incluye un impuesto del 3,5% a las remesas para ciudadanos no estadounidenses. Si bien el proyecto de ley aún requiere la aprobación del Senado, donde probablemente sufrirá algunas modificaciones, los analistas creen que el impacto del impuesto en la región latinoamericana será limitado.
En el último tiempo, las remesas se han mantenido resilientes, incluso ante desafíos recientes como la pandemia, y este impuesto probablemente representaría un impacto puntual en lugar de un cambio estructural. Vale señalar que las tendencias de las remesas suelen depender más del estado de la economía estadounidense y de la tasa de empleo de los hispanos.
Según datos de la consultora global Oxford Economics (OE) el crecimiento de las remesas se ha disparado desde finales de 2024, en gran medida debido a las políticas anti-inmigratorias de Donald Trump. Los expertos de OE creen que, si el proyecto de ley es aprobado por el Senado, acelerará el crecimiento de las remesas a lo largo de 2025, antes de la implementación del nuevo impuesto en 2026. Además, especulan que, es probable que los migrantes, tanto documentados como indocumentados, recurran a ciudadanos estadounidenses para enviar remesas, utilicen criptomonedas o incluso recurran a redes informales de transferencia de efectivo, lo que podría impulsar el mercado negro.
Sin embargo, un efecto limitado no significa que no haya impacto. La implementación del impuesto se sumaría a las comisiones actuales del 5% al 10% que cobran los proveedores tradicionales de remesas, encareciendo el envío de dinero al exterior, especialmente para los migrantes centroamericanos y caribeños, quienes envían entre el 10% y el 53% de sus ingresos a sus países de origen.
Además, hay un dato no menor, estas economías se encuentran entre las que más dependen de las remesas, que representan más de una quinta parte del consumo privado y constituyen una fuente clave de entradas de divisas. Cualquier interrupción en los flujos de remesas podría afectar los mercados cambiarios o la actividad económica general de estos países.
Cuál es la situación de Argentina frente a las remesas
Al respecto, cómo está la Argentina en este tema. Según datos de OE y Haver Analytics, nuestro país sería el menos afectado ya que la proporción de las remesas sobre el consumo es de apenas el 0,4%, el más bajo de la región y lejos del promedio regional del 3,8%.
Junto a la Argentina los menos afectados serían, en términos del peso relativo de las remesas sobre el nivel de consumo interno, Costa Rica con el 1%, Panamá 1,1%, Paraguay 2,1%, Perú 2,6% y Colombia con el 3,6%. Entonces, quiénes son los países que deben estar inquietos por el nuevo impuesto: en Nicaragua las remesas representan un 33,9% del consumo interno, luego Honduras con 30,8%, El Salvador 27,7%, Jamaica 25,9%, Guatemala 20,6% y la República Dominicana con el 14,6%, luego le siguen Belice con 7,6%, Ecuador 7,3%, México 5,1% y Bolivia apenas por encima del promedio regional con el 3,8%.
«Sin embargo, no podemos descartar la posibilidad de que el impuesto a las remesas se reduzca o incluso se elimine en el Senado, ya que la propuesta inicial se redujo del 5% al 3,5%, y los países e industrias afectados están presionando activamente para que se elimine del proyecto de ley», señalan los analistas de OE.
Además, los ingresos generados por el impuesto contribuirían con menos del 0,1% a los ingresos anuales del Tesoro de Estados Unidos, y el costo de su administración podría superar la cantidad recaudada. Pero quizás esto a Donald Trump no le importe sino más bien apunta a mandar un mensaje en el tema migratorio.

