Cambios impositivos para atraer los dólares debajo del colchón
Las medidas anunciadas el jueves por el ministro Caputo, el presidente del BCRA y el director de ARCA apuntan a preservar los derechos individuales de los contribuyentes.
Las medidas anunciadas el jueves por el ministro Caputo, el presidente del BCRA y el director de ARCA, están muy bien orientadas porque apuntan a preservar los derechos individuales de los contribuyentes.
Eso de estar recibiendo información de lo que compra cada persona y el comercio informarlo a ARCA, lo que gasta en la tarjeta de crédito, etc. es un abuso del ente recaudador.
En Argentina, el ente recaudador trata al contribuyente como si fuera un delincuente. A los ojos de las ex AFIP y ahora ARCA, el contribuyente es culpable hasta que demuestre lo contrario.
Cualquiera que haya tenido que lidiar con inspecciones de la AFIP, sabe que ese ente solía mandar una carta diciendo que las ganancias declaradas no coincidían con los datos que tenía la AFIP. Sin dar ninguna explicación, había que ir a la AFIP y con la fotocopia de cada uno de los comprobantes de gastos. Eso implicaba ir con bolsos llenos de fotocopias de los comprobantes de gastos.
Aguantar que inspectores objetaran insólitamente gastos que correspondía incluir y estar meses bajo inspección de la AFIP.
Reducir la burocracia impositiva a la que es sometido el ciudadano que paga impuestos es una buena noticia, pero todavía falta ver cuál es el alcance de esa menor burocracia tributaria.
Los anuncios de ARCA tienen que ver, fundamentalmente, con aumentar los montos de los gastos mensuales que puede hacer una persona y ARCA no controlar esos gastos hasta los nuevos límites establecidos.

Además, cambia el sistema de declaración de ganancias. En el nuevo sistema, la AFIP dice cuánto hay que pagar y el contribuyente puede presentarse ante la AFIP y demostrar que tiene que pagar menos mostrando los comprobantes de gastos correspondientes.
De todas formas, todas las resoluciones o decretos que emita el Ejecutivo para simplificar el sistema tributario, no solo puede ser cambiado por otro futuro gobierno, sino que podría castigar impositivamente a quienes sacaron los dólares del colchón.
Por eso quieren sacar una ley que respalde a la gente ante eventuales cambios en el futuro.
Para ser sinceros, el Estado argentino es el principal violador de las leyes que él mismo sanciona.
Por ejemplo, en 2001 el Congreso aprobó la ley de intangibilidad de los depósitos y 4 meses más tarde se establecía el corralito. Pero ahí no terminó la historia, los mismos diputados y senadores que habían aprobado la ley de intangibilidad de los depósitos, terminaron pesificando los depósitos y reprogramando los pagos, en muchos casos esa reprogramación se hizo con bonos.
Es decir, lo que dijeron que no se tocaban los depósitos, después lo pesificaron y a los depositantes le dieron un bono.
Hay más ejemplos, pero lo relevante es que ya no depende de este Gobierno generar confianza en la gente que no la van a expoliar futuros gobiernos si sacan los dólares del colchón.
El principal problema de Argentina no es económico, es institucional. El Estado viola las leyes que él mismo sanciona y las cambia en forma arbitraria.
Recuperar tantos años de barbaridades jurídicas que violan los derechos de propiedad no es tan fácil. Es fácil perder la confianza, ganarla nuevamente lleva tiempo.
Esto es lo que hace dudar sobre si la gente va a sacar del colchón los dólares que tiene atesorados para consumir o invertir. Dudo que, con esta carga impositiva, atraso cambiario y legislación laboral, alguien esté pensando en sacar los dólares de la caja de seguridad para ampliar la fábrica, el comercio o alguna otra actividad.

Mientras no se baje la presión impositiva, no se modernice la legislación laboral y el Gobierno deje de manosear el tipo de cambio, no se ve que las inversiones vayan a fluir. Basta con ver al sector agropecuario, un sector claramente competitivo que está fuera de combate por las retenciones junto con un dólar artificialmente barato.
Por lo tanto, lo máximo que podría esperarse de estos anuncios es que algunas personas usen sus dólares atesorados para hacer alguna compra de electrodomésticos, motos o automóviles usados.
Caputo fue muy claro en su objetivo de que la gente saque los dólares del colchón. Textualmente dijo que la economía argentina está creciendo al 6% anual, pero esa tasa de crecimiento no es sostenible con la actual monetización de la economía. Es decir, con el stock de pesos que están circulando.
Como no quieren emitir para estimular la economía, lo cual me parece bien, entonces pretenden que la economía se reactive vía el consumo con los dólares atesorados que tiene la gente.
Puesto de otra manera, Caputo quiere reactivar el consumo con la gente desahorrando sus dólares.
Como lo he sostenido en varias oportunidades, el Gobierno quiere tener una masa de circulante compuesta por pesos y por dólares. Como no quiere emitir pesos, esa masa de circulante la quiere aumentar con los dólares debajo del colchón.
Si la oferta de bienes y servicios se mantiene constante por falta de inversiones, la mayor masa monetaria, ahora compuesta por dólares, y la misma cantidad de bienes ofrecidos van a generar una inflación en dólares y en pesos.
En otros términos, el tipo de cambio va a seguir cayendo y si abren la economía para aumentar la oferta de bienes, entonces van a mandar a la quiebra a muchas empresas y se perderán puestos de trabajo.
Las reformas impositivas tienen como objetivo actuar como una zanahoria que tiente a los que tienen dólares en las cajas de seguridad a usarlos para consumir bienes durables.
Por último, las medidas anunciadas por el Gobierno en materia bancaria para tratar que la gente deposite dólares en los bancos, lucen un poco inocentes.
Cualquiera que tenga una cuenta corriente bancaria sabe de la cantidad de impuestos que hay que pagar en cada movimiento. SIRCREB, IIBB, IVA, sellos, impuestos a los créditos y débitos bancarios, etc.
La carga impositiva sobre las cuentas bancarias es tan disparatada que estimula a la gente a trabajar en negro.
En síntesis, las medidas anunciadas por el Gobierno, en particular de quitar controles y regulaciones, están bien encaminadas. La gran duda es si lo anunciado, aún con una ley del Congreso que cubra a los que usan los dólares debajo del colchón, hará que esos dólares fluyan a la economía.
Por empezar, es probable que la gente espere que salga la ley y vea cómo lo cubre. Y, en segundo lugar, por mejor redactada que esté, habrá que ver si es suficiente como para que la gente se arriesga a caer en otra trampa impositiva de todas las que vivimos en el pasado.
