OPINIÓN

Los crímenes atribuidos a Vladimir Putin ante la rendición de cuentas

La enumeración de las atrocidades que viene cometiendo masiva y sistemáticamente Rusia en
Ucrania, incluye la esclavitud, deportación, saqueos, bombardeos, ultrajes a la dignidad personal,
toma de rehenes, dirigir intencionalmente ataques contra civiles y contra edificios dedicados al
culto religioso, secuestrar menores y cambiarles la identidad, exterminio, violación sexual,
desaparición forzada, apropiación de bienes, bombardeos, tortura y asesinatos. Resumen.

«El ritmo del declive demográfico sugiere que, desde su punto de vista, Rusia debe obtener, en 5
años, una victoria definitiva. Tiene que abatir a Ucrania y vencer a la OTAN en un plazo limitado,
sin jamas permitirle ganar tiempo, mediante negociaciones, treguas o peor, un congelamiento del
conflicto. El objetivo final es anexar la Crimea, Lougansk, Kharkiv, Donetsk, Dnipro, Zaporijia,
Kherson, Mykolaïv y Odessa, una perdida del 40 % de su territorio» para Ucrania. (1)

Antropólogo, historiador y ensayista francés, las predicciones antes citadas por Emmanuel Todd
en su último libro de septiembre de 2023, están todavía lejos del 20% de Ucrania que hoy usurpa
Rusia. La OTAN no ha sido vencida, y viene de acoger a Finlandia y Suecia, llevando a 32 sus
miembros. Mediante 5 guerras en 25 años desde que llegó al poder en 1999, Vladimir Putin no
logra vencer a Ucrania, apoyada por la Unión Europea, Gran Bretaña y Estados Unidos. Moscú ha
propuesto retomar negociaciones con Kiev con la mediación de Turquía en Estambul. (2)

Históricamente es oportuno destacar «el carácter imperial de la nación rusa. Los rusos se piensan
como imperio. La idea de nación como voluntad de vivir juntos les es extranjera… El pueblo debe
estar encerrado para protegerlo del contagio de ideas occidentales… Los rusos comulgan en la
pasión de la dominación y de la humillación del prójimo, ya que ellos mismos son dependientes y
odian a los pueblos libres … con la esperanza ejercer una tiranía en los demás». (3)

«Sus dirigentes han recurrido de manera repetida, a una gran concentración del poder en las
manos del Estado en un esfuerzo coercitivo destinado a colmar el foso profundamente abierto
que los separa de Occidente, con el temor de ver a Ucrania tomar distancias de Moscú». A
Vladimir Putin, como se sabe, lo traumatizó el derrumbe del sistema comunista, cuando viviera en
Dresde (Alemania), donde el entonces agente de la KGB fuera designado de 1985 a 1990. (4)

«El gran diseño de Putin es extender las fronteras de su país congregando por diferentes medios
directos e indirectos las «tierras rusas» consideradas como ancestrales … Bajo amenaza de
invadir Ucrania, cuestiona todo el orden europeo liberal de la posguerra fría. En otros términos
desembarazarse de Helsinki, un modelo de seguridad colectiva, para volver a Yalta, un modelo
de esferas de influencia… El sistema Okulus de control de Internet, el Ojo de Moscú los vigila». (5)

Todo esto «mediante la desinformación cuestionado los fundamentos del modelo democrático
para debilitar el continente … manifestando una sed de expansión inextingible. Sus armas son el
chantaje con los hidrocarburos, la manipulación del flujo de los refugiados, la televisión y sitios de
información (la cadena RT tiene mucha fama en América Latina) los «trols», los cyberataques y las
milicias», como «los pequeños hombres verdes» en la primera invasión a Ucrania», y las fuerzas
irregulares ahora en «Libia, Mali, Sudan, Mozambique, Sudan y República Centroafricana». (6)

El denominado «golpe de Estado en la Unión Soviética del 19 de agosto de 1991 (de breve
duración) … aceleró la descomposición de la URSS. Cinco días después Ucrania declaró su
independencia, aceptada por las autoridades rusas. El referéndum de independencia del 1 de
diciembre se impuso con mas del 90% de los votos. La participación fue del 82% de la
población. El presidente elegido, Leonid Kravtchouk, y sus homólogos ruso y bieloruso
declararon en 1922 la extinción del tratado fundador que los vinculaba». (7)

Ucrania ponía así término «a 350 años de historia. El memorándum de Budapest (1994) que
garantizaba su integridad territorial, a cambio de entregar las armas nucleares de la URSS
estacionadas en su geografía, el tratado de amistad ruso-ucraniano (1997), que confirmó las
fronteras y proclamó su inviolabilidad, y los acuerdos relativos a la base de Sébastopol, en
Crimea (1997 y 2010) garantizaron un acceso ruso hasta 2042». (8)

Sin embargo, en una citación fundadora de 2005, Vladimir Putin consideró que el estallido de la
Unión Soviética fue «la mas grande catástrofe geopolítica del Siglo XX». Rusia se proclama
«protectora de los eslavos orientales, pero ha sido para los pueblos de la actual Ucrania, una
unión forzada …» Para Moscú «perder Ucrania podría significar cambiar un futuro europeo contra
un porvenir asiático …» No es redundante recordar que «la cultura política rusa está marcada por
una alianza entre los servicios de seguridad y el crimen organizado». (9)

«Sin Ucrania, Rusia a cesado de ser un imperio euroasiatico. Rusia, sin Ucrania, puede aún luchar
para conservar su estatus imperial, pero devendrá un Estado imperial cuya esencia sea asiática»,
concluyó el estadounidense de origen polaco Zbigniew Brzezinski, ministro seguridad de Jimmy
Carter, quien predijo en 2014 que «si Putin arrebata la Crimea, perderá Ucrania». Esta guerra sería
«de pillaje y consumo, cultural, incluso demográfica», pero también «una guerra imperialista, cuyo
objetivo no es tanto de conquistar nuevas colonias a la búsqueda de nuevos yacimientos», sino
« de imponer el viejo comercio colonial a sus clientes». (10)

«Putin ha adoptado una visión euroasiática del futuro de su país. Por tanto existe un descontento
evidente en círculos nacionalistas frente a una evolución interna que refleja la vieja Unión. En
1959, el país era ruso a 83%, una cifra que bajó a 78% en 2010. Rusia cuenta actualmente entre
15 a 20 millones de musulmanes, o sea 10% a 15% de la población, con una fecundidad alta que
podría representar el 30% de la población al promediar 2030». (11)

«El Kremlin a experimentado nuevas aproximaciones», para reconfortar a la población, como «la
distribución de pasaportes rusos en las zonas en litigio u ocupadas en Ucrania, y una
naturalización facilitada para los inmigrantes rusófonos que vienen de la antigua Unión. En 2020,
Rusia acogió una cantidad récord de nuevos ciudadanos: 660.000. La anexión de la Crimea
permitió a 2,5 millones de personas suplementarias convertirse en ciudadanos rusos». (12)

«Ese contexto demográfico hace del imperialismo ruso lo inverso al expansionismo nazi: la Rusia
de Putin se arriesga a convertirse no en un pueblo sin espacio, sino en un espacio sin pueblo.
Esto confirma la verdadera catástrofe que ha sido la pérdida de Ucrania y explica por qué la
independencia de esta última fue resentida como una amputación para Rusia … La glorificación
del pasado, la victimización, la frustración, la degeneración occidental, concretamente
anglosajona, el odio a la homosexualidad y la fijación sobre la familia tradicional, la obsesión de la
limpieza , la denazificación y la purificación … características del fascismo». (13)

Para Moscú, «lo ideal sería que los ucranianos volvieran a Rusia. Recuperaría un flujo importante
de trabajadores eslavos … fáciles de integrar, que aportarían competencias necesarias para el
mercado de trabajo ruso….» En su defecto «restaría procurarse la fuente laborar por anexión, la
deportación, y los secuestros de niños. La «Operación Z» fue también una operación de
ingeniería demográfica, que ha revelado a su vez todas las debilidades de Rusia: corrupción,
ineficacia, análisis erróneo de la relación de fuerzas, por un poder solitario y aislado». (14)

«El verdadero problema para Rusia no era la atracción de Ucrania por la OTAN, que fue limitada
hasta en los años recientes. No eran las banderas norteamericanas u otanianas que se agitaban
en la plaza Maidan en 2013, sino las europeas. La entrada en la Unión Europea (UE) es un
objetivo inscripto en la Constitución. Kiev operaba el 40% de su comercio con la Comunidad de
Estados Independientes al fin de los años 2000, solamente el 10% en 2020. La emigración por
trabajo de ucranianos era hacia la UE, especialmente a Polonia. El tiempo ya había hecho su
trabajo, el 30 % de la población no había conocido la Unión Soviética».(15)

«La Rusia de los años 2020 será sin duda un país agotado, minado por el debilitamiento militar,
económico y demográfico. Las sanciones son un veneno lento para la economía rusa, y el dinero
de los oligarcas a fugado. El país pierde un millón de habitantes por año … Ocho millones de
ucranianos, principalmente mujeres y niños, han emigrado al extranjero a causa de la guerra. Un
quinto de los ucranianos es de lengua materna rusa». (16)

«El 7 de febrero de 2022, ante Emmanuel Macron que intentaba convencerlo en el Kremlin de no
invadir Ucrania, Vladimir Putin le recitó una parte de un verso ruso dedicado a Ucrania: «que si o
que no te guste, lo vas a tener que soportar, mi bella, je te …. Si tu no me perteneces, no
pertenecerás a ningún otro. El proyecto ucraniano no debe vencer, Ucrania no debe anclarse en
Europa. Hay que subyugarla, y sino, aplastarla, y sino, aniquilarla». (17)

Desde Ginebra, Juan Gasparini

(1) Emmanuel Todd, «La défaite de l’Occident», Gallimard, Paris, Francia, 30 de octubre de 2023.
(2) Las guerras libradas por Rusia en la era de Putin presidente son las de Chechenia, Osetia del
Sur, Abjasia, Siria y Ucrania.
(3) (3,4,5,6,7,8.9,10,11,12,13,14,15,16,17) Bruno Tertrais, «La guerre des mondes» (Le retour de
la géopolitique et les choc des empires), L’Observatoire, octobre-décembre 2023, Paris,
Francia.

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