Colapinto en el GP de Imola: qué cambió en la curva Tamburello, donde murió Ayrton Senna
El argentino debutará con Alpine en el antes conocido como Gran Premio de San Marino, donde murió la leyenda brasileña. Los cambios en la fatal curva y otras modificaciones en pos de la seguridad.
Ocho días son los que faltan para que finalmente Franco Colapinto conduzca un A525 de Alpine en la Fórmula 1. Lo hará el próximo 18 de mayo en reemplazo de un Jack Doohan de resultados insatisfactorios y lo hará en uno de los circuitos más recordados por los fanáticos de la Máxima. Se trata del Gran Premio de Emilia-Romaña, o Imola, conocido en el siglo pasado como el Gran Premio de San Marino y anfitrión de la muerte de Ayrton Senna.
El pasado 1 de mayo se cumplieron 31 años desde aquel fatídico e inolvidable fin de semana en la historia del automovilismo. El tricampeón mundial Ayrton Senna, y también el austríaco Roland Ratzenberger, que lo había hecho el día anterior en la Qualy, fallecieron en el circuito italiano como consecuencia de dos accidentes. El del brasileño se dio en la famosa curva Tamburello, que desde entonces sufrió modificaciones y no recibirá a Colapinto igual que en aquel 1994.

Tras el fallecimiento de Ayrton Senna, al año siguiente la Federación Internacional del Automóvil (FIA) introdujo una chicana previa a la curva Tamburello (una secuencia de curvas en forma de “s”) que obligaba a los pilotos a reducir la velocidad. Antes, los autos alcanzaban en dicha curva abierta velocidades de más de 300 km/h y, además, por la presencia de un arroyo contiguo a la curva, no tenían vía de escape.
El diseñador italiano Jarno Zaffelli, que también participó en la construcción, por ejemplo, del Autódromo de Termas de Río Hondo en Santiago del Estero, fue el responsable de las últimas modificaciones en el circuito de Emilia-Romaña. Y explicó en una entrevista La Gazzetta dello Sport, tiempo atrás: “Se reemplazó la larga curva a la izquierda por dos curvas izquierda-derecha-izquierda. A la salida de la curva 4, la última antes de llegar a Villeneuve, arreglamos todos los desniveles laterales ya que la antigua curva tenía uno y es un sector de altas velocidades”.
También la curva Villeneuve, en la que perdió la vida Ratzenberger aquel fin de semana, sufrió modificaciones. Rápida y sin escape como la Tamburello, en 1995 se redujo su ángulo, forzando también a los pilotos a bajar la velocidad. Además, se atrasó varios metros hacia el muro y se agregó una amplia leca para frenar los autos en caso de que salieran de la pista.
“Antes de 1994, la recta se doblaba ligeramente hacia la derecha. Hoy hay otro (izquierda-derecha) que sirve para frenar las altas velocidades ante la frenada brusca de la curva Tosa. En Villeneuve también se creó una vía de escape más larga, conectada al paso subterráneo. Logramos compatibilizar el circuito para el MotoGP y se homologó para F1”, explicó al respecto Zaffelli.
Otros cambios
El circuito fue repavimentado en gran parte en 2020 y también fueron retocadas otras tres curvas: Acque Minerali, Variante Alta y Rivazza. Sin embargo, la que permanece casi impoluta es la recta principal, con 72 años de historia, aunque incluso a ella se le agregó una “barrera de contención de 160 metros de largo en el lado izquierdo típica de los óvalos estadounidenses, como el de Indianápolis para las carreras de IndyCar”. Icónico y tradicional, pero renovado y, sobre todo, más seguro… el Gran Premio de Imola, que para siempre será vinculado con el gran Ayrton Senna, espera por Franco Colapinto y su debut en Alpine.

